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    Ejercicio en el Embarazo: Qué Puedes Hacer y Qué Evitar

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    Ejercicio en el Embarazo: Qué Puedes Hacer y Qué Evitar

    Si estás embarazada y te preguntas si puedes seguir moviéndote, o si ahora es buen momento para empezar a hacer ejercicio, la respuesta es: sí, en la mayoría de los casos la actividad física durante el embarazo no solo es segura, sino muy beneficiosa para ti y tu bebé. Pero es completamente normal que te surjan dudas: ¿qué actividades son seguras? ¿Hasta qué intensidad puedo llegar? ¿Qué ejercicios debo evitar? ¿Y si nunca he hecho deporte antes?

    Mantenerte activa durante estos nueve meses puede ayudarte a sentirte mejor físicamente, gestionar el aumento de peso de forma saludable, reducir molestias típicas como el dolor de espalda, mejorar tu sueño y preparar tu cuerpo para el parto. Además, el ejercicio regular durante la gestación se asocia con menor riesgo de diabetes gestacional, hipertensión y algunas complicaciones del embarazo.

    En esta guía encontrarás todo lo que necesitas saber sobre ejercicio en el embarazo: qué actividades son seguras en cada trimestre, cuáles debes evitar, cómo adaptar tu rutina según tu nivel previo de forma física, y las señales de alarma que indican que debes parar. Vamos a verlo juntas, paso a paso.

    Primeras usuarias

    La lactancia empieza antes del parto

    Prepárate desde el principio con información adaptada a tu semana de embarazo.Estamos abriendo las primeras plazas poco a poco.

    Beneficios del ejercicio durante el embarazo

    Hacer ejercicio durante el embarazo tiene múltiples beneficios respaldados por evidencia científica. No se trata solo de mantener la forma física, sino de cuidar tu salud integral y la de tu bebé durante esta etapa de transformación profunda.

    Beneficios físicos:

    • Mejor gestión del peso: ayuda a mantener el aumento de peso dentro de rangos saludables
    • Menos dolor de espalda y pélvico: fortalece la musculatura que sostiene tu columna y pelvis
    • Mejor circulación: reduce la hinchazón en piernas y pies
    • Más energía: combate la fatiga típica del embarazo
    • Mejor postura: compensa los cambios en tu centro de gravedad
    • Preparación física para el parto: mejora la resistencia cardiovascular y la fuerza muscular

    Beneficios para la salud:

    • Reduce el riesgo de diabetes gestacional hasta en un 30%
    • Disminuye la probabilidad de hipertensión y preeclampsia
    • Menor incidencia de cesárea
    • Recuperación postparto más rápida
    • Mejor control del estreñimiento

    Beneficios emocionales:

    • Reduce síntomas de ansiedad y depresión (que son más comunes durante el embarazo de lo que se habla)
    • Mejora la calidad del sueño
    • Aumenta la autoestima y sensación de conexión con tu cuerpo
    • Te ayuda a vivir los cambios físicos y emocionales con mayor bienestar

    Según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y la OMS, las mujeres con embarazos sin complicaciones deben realizar al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada por semana. Esto puede distribuirse como 30 minutos, 5 días a la semana, o como mejor se adapte a tu rutina.

    ¿Puedo hacer ejercicio si nunca he hecho deporte?

    Sí, el embarazo puede ser un buen momento para empezar a moverte, siempre de forma gradual, escuchando a tu cuerpo y con supervisión profesional. Si no hacías ejercicio antes de quedarte embarazada, estos son los puntos clave:

    • Empieza despacio: comienza con 10-15 minutos al día e incrementa progresivamente
    • Elige actividades de bajo impacto: caminar, nadar o yoga prenatal son ideales para principiantes
    • Escucha a tu cuerpo: no se trata de alcanzar metas deportivas, sino de incorporar movimiento saludable a tu vida
    • Consulta con tu matrona o médico: especialmente si tienes alguna condición preexistente o dudas sobre tu situación particular

    El objetivo no es ponerte en forma de manera intensa, sino establecer un hábito de movimiento que te haga sentir bien y te acompañe durante el embarazo y después del parto. Recuerda que tu cuerpo está haciendo un trabajo extraordinario cada día: crear vida. El ejercicio es una forma de cuidarte y acompañar ese proceso, no de exigirte más.

    Ejercicios seguros por trimestre

    Tus necesidades y capacidades cambian a lo largo del embarazo. Tu cuerpo se transforma constantemente, y lo que te sienta bien en un trimestre puede necesitar adaptaciones en otro. Aquí te detallo qué ejercicios seguros en el embarazo puedes hacer en cada etapa:

    Primer trimestre (semanas 1-12)

    En esta etapa, si ya hacías ejercicio, generalmente puedes mantener tu rutina habitual con algunas precauciones. Si estás empezando, es buen momento para establecer el hábito de moverte regularmente.

    Ejercicios recomendados:

    • Caminar: 30 minutos diarios a ritmo moderado, una de las actividades más seguras y accesibles
    • Natación: excelente opción sin impacto articular, el agua sostiene tu cuerpo
    • Yoga prenatal: mejora flexibilidad, trabaja la respiración y te conecta con tu cuerpo
    • Pilates adaptado: fortalece el core y el suelo pélvico de forma segura
    • Bicicleta estática: cardiovascular sin riesgo de caídas
    • Entrenamiento de fuerza ligero: con pesos moderados y técnica correcta

    Consideraciones especiales:

    • Las náuseas y el cansancio intenso son muy comunes en este trimestre y pueden limitar tu energía; respeta completamente lo que tu cuerpo te pide
    • Evita sobrecalentamiento: haz ejercicio en ambientes frescos y mantén buena hidratación
    • Mantén la intensidad moderada (debes poder mantener una conversación mientras te mueves)
    • Es normal que algunos días solo puedas caminar 10 minutos; está bien, tu cuerpo está trabajando intensamente aunque no se vea

    Segundo trimestre (semanas 13-27)

    Muchas mujeres se sienten con más energía en esta etapa, ya que las náuseas suelen disminuir y el cansancio extremo mejora. Es un buen momento para consolidar tu rutina de ejercicio y disfrutar del movimiento.

    Ejercicios recomendados:

    • Caminatas más largas: puedes aumentar duración e intensidad si te sientes bien
    • Aquagym prenatal: trabajo muscular sin impacto, ideal para esta etapa
    • Elíptica: cardiovascular de bajo impacto que respeta tus articulaciones
    • Entrenamiento funcional adaptado: sentadillas, peso muerto con poco peso, ejercicios que te preparan para movimientos cotidianos
    • Ejercicios de suelo pélvico: fundamentales para prevenir incontinencia y prepararte para el parto
    • Estiramientos: para aliviar tensión muscular, especialmente en espalda y caderas

    Modificaciones importantes:

    • A partir de la semana 16-20, evita ejercicios tumbada boca arriba durante períodos prolongados (más de 3-5 minutos), ya que el útero puede comprimir la vena cava inferior y reducir el flujo sanguíneo hacia ti y tu bebé
    • Adapta ejercicios abdominales: evita los tradicionales "crunches" que aumentan la presión intraabdominal y el riesgo de diástasis abdominal; opta por planchas modificadas, ejercicios de pie o trabajo funcional del core
    • Usa ropa cómoda y un sujetador deportivo de buena sujeción, tus pechos están cambiando y necesitan soporte adecuado

    Tercer trimestre (semanas 28-40)

    Tu barriga ha crecido significativamente, tu centro de gravedad ha cambiado y tu cuerpo está preparándose activamente para el parto. Es momento de reducir intensidad y priorizar ejercicios que te hagan sentir bien y te ayuden a mantener la movilidad.

    Ejercicios recomendados:

    • Caminatas suaves: mantienen la movilidad sin agotarte, puedes caminar todos los días si te apetece
    • Natación y ejercicios en el agua: alivian la sensación de peso y te permiten moverte con mayor libertad
    • Yoga prenatal: posturas adaptadas y trabajo de respiración que te preparan para el parto
    • Ejercicios en pelota de pilates: mejoran equilibrio, postura y pueden aliviar molestias pélvicas
    • Ejercicios de suelo pélvico: preparación específica para el parto y prevención de problemas postparto
    • Estiramientos suaves: especialmente de espalda, caderas y zona pélvica
    • Movilidad pélvica: movimientos circulares de cadera, balanceos, que favorecen la posición del bebé

    Adaptaciones necesarias:

    • Reduce la intensidad: el objetivo es mantener la movilidad y sentirte bien, no mejorar el rendimiento
    • Evita ejercicios que requieran equilibrio complejo (mayor riesgo de caídas por cambio en tu centro de gravedad)
    • Escucha muy atentamente las señales de tu cuerpo: si algo no se siente bien, para inmediatamente
    • Descansa más entre series o ejercicios, tu cuerpo necesita más tiempo de recuperación
    • Es completamente normal que tu capacidad sea menor que en trimestres anteriores; no te compares, tu cuerpo está haciendo un trabajo enorme

    Ejercicios que debes evitar durante el embarazo

    Tan importante como saber qué puedes hacer es conocer qué ejercicios debes evitar durante el embarazo para protegerte a ti y a tu bebé. Esto no significa que seas frágil, sino que tu cuerpo está en un proceso especial que requiere ciertas adaptaciones.

    Deportes de contacto o alto impacto:

    • Fútbol, baloncesto, voleibol
    • Artes marciales, boxeo
    • Hockey sobre hielo o patines
    • Esquí alpino
    • Equitación

    El riesgo principal es el impacto directo en el abdomen o caídas que puedan afectar al útero.

    Actividades con riesgo de caída:

    • Ciclismo en exterior (especialmente en segundo y tercer trimestre, cuando tu centro de gravedad cambia)
    • Patinaje
    • Gimnasia deportiva
    • Surf o windsurf
    • Esquí acuático

    Ejercicios específicos a evitar:

    • Abdominales tradicionales (crunches): aumentan la presión intraabdominal y el riesgo de diástasis abdominal (separación de los músculos rectos del abdomen)
    • Ejercicios tumbada boca arriba (después de semana 16-20): pueden comprimir la vena cava inferior y reducir el flujo sanguíneo
    • Saltos y rebotes intensos: aumentan la presión en el suelo pélvico, que ya está sometido a mucha carga
    • Levantamiento de peso muy elevado: evita cargas máximas o cercanas a tu límite
    • Ejercicios que fuercen la apertura abdominal: backbends extremos, estiramientos abdominales profundos que pueden empeorar la diástasis

    Ambientes y condiciones a evitar:

    • Ejercicio en altitud elevada (más de 2.500 metros) sin aclimatación previa
    • Ambientes muy calurosos o húmedos que dificulten la regulación de tu temperatura
    • Ejercicio intenso con temperaturas superiores a 32°C
    • Buceo con botella (riesgo de enfermedad descompresiva para el bebé)
    • Saunas y jacuzzis tras el ejercicio (el sobrecalentamiento no es recomendable durante el embarazo)

    Cómo saber si te estás excediendo: la intensidad adecuada

    Una forma práctica de controlar la intensidad del ejercicio es el test del habla, una herramienta sencilla que puedes usar en cualquier momento:

    | Intensidad | Puedes... | Recomendación | |---|---|---| | Ligera | Cantar mientras haces ejercicio | Ideal para calentamiento y enfriamiento | | Moderada | Mantener una conversación, pero no cantar | Zona objetivo durante el embarazo | | Vigorosa | Solo decir palabras sueltas, no mantener conversación | Evitar, salvo que seas deportista experimentada y con supervisión profesional | | Muy intensa | No puedes hablar | Nunca durante el embarazo |

    Otros indicadores de intensidad adecuada:

    • Debes poder mantener el ritmo durante al menos 20-30 minutos sin agotarte
    • Te sientes energizada después, no completamente exhausta
    • No sientes mareos, dolor, contracciones o malestar
    • Tu respiración es más rápida pero controlada
    • Puedes retomar tus actividades normales después sin necesitar descanso prolongado

    Si en algún momento sientes que te estás excediendo, reduce la intensidad o para. No hay ninguna meta deportiva que valga más que tu bienestar y el de tu bebé.

    Ejercicios para fortalecer el suelo pélvico

    El suelo pélvico es un conjunto de músculos que sostienen la vejiga, el útero y el intestino. Durante el embarazo, estos músculos soportan un peso creciente, y durante el parto se estiran significativamente. Fortalecerlos y aprender a relajarlos es fundamental para tu salud perinatal.

    Beneficios de trabajar el suelo pélvico:

    • Previene y reduce la incontinencia urinaria durante el embarazo y después del parto
    • Puede facilitar el parto y el control durante el expulsivo
    • Mejora la recuperación postparto
    • Previene prolapsos de órganos pélvicos
    • Mejora la función sexual después del parto

    Ejercicios de Kegel (básicos):

    1. Identifica los músculos correctos: imagina que intentas detener el flujo de orina a mitad de camino (pero no practiques esto mientras orinas de verdad, solo es para identificar la sensación)
    2. Contrae: aprieta los músculos del suelo pélvico hacia arriba y hacia dentro, como si estuvieras cerrando y elevando
    3. Mantén: sostén la contracción durante 5 segundos inicialmente
    4. Relaja completamente: suelta toda la tensión durante 5 segundos, esto es tan importante como contraer
    5. Repite: haz 10 repeticiones, 3 veces al día

    Progresión gradual:

    • Semanas 1-2: contracciones de 5 segundos
    • Semanas 3-4: contracciones de 8 segundos
    • A partir de semana 5: contracciones de 10 segundos

    Ejercicios funcionales que también trabajan el suelo pélvico:

    • Sentadillas: mantén la espalda recta, baja hasta donde te sea cómodo, activa el suelo pélvico al subir
    • Puente de glúteos modificado: en segundo trimestre puedes hacerlo tumbada; en tercer trimestre, mejor de lado o en otras posiciones
    • Respiración diafragmática coordinada: aprende a coordinar la respiración con la contracción y relajación del suelo pélvico

    Muy importante: Tan importante como contraer es relajar completamente entre repeticiones. Un suelo pélvico hipertónico (demasiado tenso) puede dificultar el parto y causar dolor. Si sientes dolor al hacer estos ejercicios, consulta con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico.

    Señales de alarma: cuándo parar inmediatamente

    Aunque el ejercicio es beneficioso, hay situaciones en las que debes detenerte de inmediato y consultar con tu matrona o médico. Estas señales no son para asustarte, sino para que sepas reconocer cuándo tu cuerpo necesita atención:

    Detén el ejercicio y consulta urgentemente si experimentas:

    • Sangrado vaginal
    • Pérdida de líquido amniótico
    • Contracciones regulares y dolorosas antes de las 37 semanas
    • Mareos intensos o desmayos
    • Dolor de cabeza intenso que no mejora
    • Dolor en el pecho o dificultad para respirar
    • Dolor o hinchazón en las pantorrillas (posible trombosis)
    • Debilidad muscular que afecta significativamente al equilibrio
    • Falta de aire antes de empezar el ejercicio
    • Disminución notable de movimientos del bebé

    Otras señales de que debes reducir intensidad o parar:

    • Dolor pélvico o abdominal persistente
    • Cansancio extremo que dura horas después del ejercicio
    • Palpitaciones o taquicardia que no se normaliza con el descanso
    • Dolor de espalda intenso que empeora con el movimiento
    • Contracciones de Braxton Hicks muy frecuentes durante o después del ejercicio

    Si tienes cualquier duda sobre si algo que sientes es normal, siempre es mejor consultar. Tu matrona o médico están para acompañarte y resolver tus dudas sin juzgar.

    Contraindicaciones: cuándo NO hacer ejercicio

    Existen algunas condiciones en las que el ejercicio no está recomendado durante el embarazo, o requiere supervisión médica muy específica. Tu matrona o ginecólogo te indicará si es tu caso:

    Contraindicaciones absolutas (no hacer ejercicio):

    • Rotura prematura de membranas
    • Amenaza de parto prematuro o trabajo de parto prematuro
    • Sangrado vaginal persistente en segundo o tercer trimestre
    • Placenta previa después de semana 26
    • Preeclampsia o hipertensión grave inducida por el embarazo
    • Incompetencia cervical o cerclaje
    • Retraso de crecimiento intrauterino severo
    • Embarazo múltiple con riesgo de parto prematuro
    • Enfermedad cardíaca o pulmonar grave

    Contraindicaciones relativas (consultar con tu médico antes de hacer ejercicio):

    • Anemia severa
    • Arritmia cardíaca no controlada
    • Bronquitis crónica o asma no controlada
    • Diabetes tipo 1 mal controlada
    • Obesidad extrema (puede requerir adaptaciones específicas)
    • Bajo peso extremo
    • Historial de vida muy sedentaria (empezar muy gradualmente)
    • Limitaciones ortopédicas significativas
    • Historial de parto prematuro en embarazos anteriores

    Si tienes alguna de estas condiciones, no significa necesariamente que no puedas moverte en absoluto, pero sí que necesitas supervisión médica específica para diseñar un plan seguro y adaptado a tu situación.

    Consejos prácticos para hacer ejercicio embarazada

    Más allá de qué ejercicios hacer, estas recomendaciones te ayudarán a practicar deporte en el embarazo de forma segura, cómoda y sostenible:

    Antes del ejercicio:

    • Come un snack ligero 1-2 horas antes (fruta, yogur, tostada con aguacate)
    • Hidrátate bien: bebe 1-2 vasos de agua
    • Vacía la vejiga (tu bebé está presionando cada vez más)
    • Usa ropa cómoda, transpirable y que no apriete
    • Invierte en un buen sujetador deportivo que se adapte a tus cambios

    Durante el ejercicio:

    • Calienta 5-10 minutos antes de empezar con movimientos suaves
    • Mantén la intensidad moderada (recuerda el test del habla)
    • Bebe agua cada 15-20 minutos, no esperes a tener sed
    • Si hace calor, reduce intensidad o ejercita en interior con temperatura controlada
    • Respira de forma continua y natural, nunca aguantes la respiración
    • Para inmediatamente si sientes cualquier molestia o señal de alarma

    Después del ejercicio:

    • Enfría con 5-10 minutos de estiramientos suaves y respiración tranquila
    • Hidrátate abundantemente
    • Come algo nutritivo en la hora siguiente (proteína + carbohidratos)
    • Descansa si lo necesitas, sin culpa
    • Observa cómo te sientes en las horas siguientes

    Equipamiento útil:

    • Zapatillas deportivas con buena amortiguación y soporte
    • Sujetador deportivo de alto impacto (tus pechos están más sensibles y pesados)
    • Ropa transpirable y elástica que se adapte a tu barriga creciente
    • Faja de soporte abdominal (solo si te la recomienda tu fisioterapeuta o matrona)
    • Botella de agua reutilizable que lleves siempre contigo
    • Esterilla antideslizante para yoga o pilates

    Ejemplo de rutina semanal adaptada

    Esta es una propuesta de rutina para una mujer con embarazo sin complicaciones y nivel de forma física moderado en segundo trimestre. Recuerda que es solo un ejemplo; tu rutina debe adaptarse a cómo te sientes cada día:

    Lunes: 30 min caminata moderada + 10 min ejercicios de suelo pélvico Martes: 45 min yoga prenatal o pilates adaptado Miércoles: Descanso activo (estiramientos suaves, paseo corto si te apetece) Jueves: 30 min natación o aquagym Viernes: 25 min entrenamiento funcional adaptado (sentadillas, peso muerto ligero, ejercicios de brazos) Sábado: 40 min caminata en naturaleza, a tu ritmo Domingo: Descanso completo o estiramientos muy suaves

    Importante: Habrá semanas en las que solo puedas cumplir la mitad de esto, o días en los que solo camines 10 minutos. Está perfectamente bien. Tu cuerpo está trabajando intensamente cada día para hacer crecer a tu bebé, y eso ya es un esfuerzo enorme.

    Cuándo consultar con tu matrona o médico

    Antes de empezar cualquier programa de ejercicio durante el embarazo, es recomendable que lo consultes con tu matrona o ginecólogo, especialmente si:

    • Es tu primer embarazo y no hacías ejercicio antes
    • Tienes alguna condición médica preexistente (diabetes, hipertensión, asma, problemas cardíacos, etc.)
    • Has tenido complicaciones en embarazos anteriores (parto prematuro, pérdidas, etc.)
    • Tienes dudas sobre qué ejercicios son seguros para tu situación particular
    • Experimentas cualquiera de las señales de alarma mencionadas
    • Sientes dolor pélvico, abdominal o de espalda que empeora con el movimiento
    • Notas que tu suelo pélvico está muy tenso o tienes dolor al hacer ejercicios de Kegel

    Tu matrona puede orientarte sobre qué actividades son más adecuadas para ti y derivarte a una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico si es necesario. No dudes en hacer todas las preguntas que necesites; están para acompañarte.

    Ejercicio y conexión con tu bebé

    Más allá de los beneficios físicos, hacer ejercicio puede ser un momento especial de conexión contigo misma y con tu bebé. Muchas mujeres describen que durante la actividad física sienten más claramente los movimientos del peque, o que es un momento de calma mental donde pueden enfocarse en lo que está pasando en su cuerpo.

    El yoga prenatal, en particular, incorpora esta dimensión: no solo trabajas la fuerza y flexibilidad, sino también la respiración consciente, la conexión emocional con el embarazo y la preparación mental para el parto. Pero cualquier ejercicio puede convertirse en un momento de presencia y conexión si te permites estar atenta a las sensaciones de tu cuerpo y a los movimientos de tu bebé.

    Caminar en la naturaleza, nadar sintiendo el agua sobre tu piel, moverte suavemente al ritmo de tu respiración... todos estos pueden ser momentos de intimidad contigo misma en medio de los cambios intensos que estás viviendo.

    Tu cuerpo está haciendo algo extraordinario

    A veces, cuando comparas tu rendimiento actual con el que tenías antes del embarazo, puedes sentir frustración. Es importante recordar que tu cuerpo está haciendo algo extraordinario cada día, cada hora: está creando vida, construyendo órganos, huesos, un sistema nervioso completo. Está transformándose profundamente para gestar, parir y alimentar a tu bebé.

    El ejercicio durante el embarazo no se trata de batir récords ni de mantener tu forma física al 100%. Se trata de cuidarte, de sentirte bien en tu cuerpo cambiante, de prepararte física y emocionalmente para el parto, y de establecer hábitos saludables que te acompañarán en la maternidad.

    Sé muy amable contigo misma. Habrá días en los que solo puedas caminar 10 minutos, y otros en los que te sientas con energía para hacer una sesión completa. Ambos están bien. Habrá semanas en las que las náuseas, el cansancio o el dolor pélvico te impidan hacer casi nada, y otras en las que te sientas fuerte y vital. Todo forma parte del proceso.

    Lo importante es escuchar a tu cuerpo, respetar sus límites (que ahora son diferentes y cambian constantemente), y recordar que moverte no es una obligación sino una forma de cuidarte. No te compares con otras embarazadas, ni con tu yo de antes del embarazo. Tu experiencia es única, y tu cuerpo sabe lo que necesita.


    Si necesitas orientación personalizada sobre qué ejercicios son más adecuados para tu trimestre, rutinas adaptadas a tu nivel de forma física y cómo te sientes cada día, o recordatorios para trabajar tu suelo pélvico, Nara puede acompañarte con información actualizada y adaptada a tu momento del embarazo. También puedes consultarle sobre modificaciones de ejercicios específicos, señales de alarma ante las que debes parar, o cómo adaptar tu rutina si aparecen molestias. Estamos aquí para acompañarte 💜

    ¿Preparandote para la lactancia?

    Nara puede resolver tus dudas y ayudarte a sentirte mas segura antes de que llegue tu bebe.