Episiotomía: Qué Es, Por Qué Ya No Debería Hacerse de Rutina y Recuperación

Si estás embarazada y has empezado a informarte sobre el parto, es probable que hayas escuchado hablar de la episiotomía. Quizá tu madre o amigas te hayan contado que les hicieron "un cortito" durante el parto, o tal vez hayas leído algo sobre este procedimiento y te preguntes si es necesario, si duele, o si puedes evitarlo. Es normal sentir inquietud ante la idea de que alguien haga un corte en una zona tan íntima de tu cuerpo, especialmente en un momento tan vulnerable como el parto.
La buena noticia es que la evidencia científica y las recomendaciones internacionales han cambiado radicalmente en los últimos años respecto a esta práctica. Hoy sabemos que la episiotomía rutinaria —es decir, hacerla "por protocolo" a todas las mujeres— no solo no aporta beneficios, sino que puede causarte más daño que permitir que tu cuerpo siga su curso natural. Sin embargo, en algunos hospitales y con algunos profesionales, esta práctica sigue siendo demasiado frecuente.
En esta guía vamos a explicarte con claridad qué es exactamente la episiotomía, qué dice la evidencia científica sobre ella, en qué situaciones muy específicas podría estar justificada, cómo es la recuperación si te la practican, y lo más importante: cuáles son tus derechos para rechazarla. Porque tu cuerpo te pertenece, y nadie debería hacer ningún corte en él sin tu consentimiento informado explícito.
No tienes que pasar por esto sola
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Qué es la episiotomía
La episiotomía es una incisión quirúrgica que se realiza en el periné —la zona de tejido y músculos que está entre la vagina y el ano— durante la fase de expulsivo del parto, justo cuando la cabeza de tu bebé está a punto de nacer. El corte se hace con tijeras quirúrgicas y luego se sutura con puntos una vez que ha nacido el bebé y la placenta.
Existen dos tipos principales de episiotomía según la dirección del corte:
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Episiotomía media o mediana: el corte va en línea recta desde la vagina hacia el ano. Es más común en algunos países como Estados Unidos, pero tiene mayor riesgo de extenderse hasta el esfínter anal, causando desgarros de tercer o cuarto grado.
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Episiotomía mediolateral: el corte va en diagonal, alejándose del ano. Es la más practicada en España y otros países europeos. Aunque reduce el riesgo de afectar el esfínter anal, suele ser más dolorosa durante la recuperación porque corta más tejido muscular.
Durante décadas, la episiotomía se practicó de forma rutinaria a prácticamente todas las mujeres que parían, especialmente si eran primerizas. Los argumentos que se daban eran que supuestamente prevenía desgarros "peores", que aceleraba el parto, que protegía el suelo pélvico de la madre y que reducía el riesgo de complicaciones para el bebé. Hoy sabemos, gracias a múltiples estudios científicos, que ninguno de estos argumentos se sostiene.
Por qué la OMS la considera una práctica perjudicial cuando es rutinaria
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es clara y contundente en su posición: la episiotomía rutinaria es una práctica "claramente perjudicial o ineficaz que debiera ser eliminada". Esto significa que hacerla de forma sistemática a todas las mujeres, o a todas las primerizas, no tiene justificación científica y causa más daño que beneficio.
Los estudios científicos comparativos han demostrado que:
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No previene desgarros graves: contrario a lo que se pensaba, la episiotomía no reduce el riesgo de desgarros de tercer o cuarto grado (los que afectan al esfínter anal). De hecho, en algunos casos puede aumentarlo, porque el corte puede extenderse durante el expulsivo.
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Los desgarros naturales se recuperan mejor: cuando ocurren desgarros espontáneos, suelen ser menos profundos y más irregulares que un corte quirúrgico. Estos desgarros naturales tienden a seguir las líneas de menor resistencia de tus tejidos y se curan mejor que una incisión recta que corta músculos y nervios de forma transversal.
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Causa más dolor y complicaciones: las mujeres con episiotomía reportan más dolor perineal en el posparto inmediato y en las semanas siguientes, más dificultad para sentarse, caminar o ir al baño, y mayor riesgo de infección de la herida.
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No protege el suelo pélvico: no hay evidencia de que la episiotomía prevenga la incontinencia urinaria o el prolapso de órganos pélvicos a largo plazo. De hecho, el corte puede debilitar la musculatura del periné.
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No acelera el parto ni mejora resultados para el bebé: en la gran mayoría de casos, el tiempo que "gana" una episiotomía es mínimo y no supone ninguna diferencia para el bienestar del bebé.
La evidencia es tan clara que las tasas recomendadas de episiotomía en partos vaginales deberían estar por debajo del 10-15% según la OMS. Sin embargo, en muchos hospitales españoles las tasas siguen siendo mucho más altas, llegando en algunos centros al 40-60% en mujeres primerizas. Esto indica que se sigue practicando de forma rutinaria o casi rutinaria, lo cual constituye una mala práctica obstétrica.
Cuándo podría estar justificada una episiotomía
Aunque la episiotomía rutinaria debe eliminarse, existen situaciones muy específicas donde puede estar médicamente indicada. Es importante que conozcas estas situaciones para poder evaluar si, en tu caso, la recomendación tiene fundamento:
Situaciones donde puede estar justificada:
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Sufrimiento fetal agudo: cuando hay signos claros de que tu bebé está en peligro inmediato (por ejemplo, una caída brusca y sostenida de su frecuencia cardíaca) y es necesario acelerar el nacimiento en los próximos minutos. En estos casos, la episiotomía puede agilizar el expulsivo si el periné está muy tenso y no da tiempo a que se estire naturalmente.
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Parto instrumental necesario: cuando se requiere usar fórceps o ventosa por una indicación médica clara (no por comodidad del profesional), a veces se necesita más espacio para colocar el instrumento de forma segura.
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Presentaciones complicadas: en partos de nalgas o en ciertas presentaciones anómalas donde el periné muy tenso podría causar un problema específico.
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Cicatrices previas muy rígidas: si tienes cicatrices de episiotomías anteriores o desgarros graves previos que han dejado el tejido muy rígido y sin elasticidad, en algunos casos puede ser preferible una nueva episiotomía controlada que un desgarro en tejido ya dañado.
Situaciones donde NO está justificada:
- Ser primeriza (el "es tu primer parto" no es una indicación médica)
- Tener un periné "que no da de sí" sin haber dado tiempo suficiente a que se estire
- Acelerar el parto por conveniencia del profesional o del horario
- "Prevenir" desgarros de forma genérica
- Porque "siempre se hace así" o "es el protocolo"
Es fundamental que si te proponen una episiotomía durante el parto, el profesional te explique claramente cuál es la indicación médica específica. Tienes derecho a preguntar: ¿Por qué es necesaria? ¿Qué pasaría si esperamos un poco más? ¿Hay alguna alternativa? En la mayoría de partos normales, con tiempo, paciencia y las condiciones adecuadas, tu periné se estira de forma natural y el bebé nace sin necesidad de cortes ni desgarros significativos.
Cómo se realiza y qué se siente
Si finalmente se practica una episiotomía, es importante que sepas cómo se realiza, aunque la información puede resultarte intensa. Durante el expulsivo, cuando la cabeza de tu bebé está coronando (es decir, visible en la abertura vaginal), el profesional realiza el corte con tijeras quirúrgicas.
Durante el corte:
En teoría, debería aplicarse anestesia local antes de realizar la incisión. Sin embargo, muchas mujeres reportan que se les hizo el corte sin anestesia previa, con el argumento de que "en ese momento no se siente" porque los tejidos están muy estirados y la cabeza del bebé presiona los nervios. La realidad es que muchas mujeres sí sienten el corte, describiéndolo como una sensación de quemazón, desgarro o pinchazo agudo. Si tienes epidural, es probable que no sientas el corte en sí.
Durante la sutura:
Después del nacimiento del bebé y la placenta, se procede a suturar la herida con puntos. Este proceso puede llevar entre 15 y 30 minutos. Debería realizarse siempre con anestesia local adecuada. Los puntos suelen ser reabsorbibles, lo que significa que no necesitarás que te los retiren (se deshacen solos en unas semanas). La sutura debe realizarse capa por capa: primero el músculo profundo, luego el tejido subcutáneo y finalmente la piel.
Muchas mujeres describen el momento de la sutura como más molesto o doloroso que el propio parto, especialmente si la anestesia no es suficiente o si el profesional no es cuidadoso. Tienes derecho a pedir más anestesia si sientes dolor durante la sutura, y a que se respete tu necesidad de tener a tu bebé contigo en contacto piel con piel durante este proceso, siempre que sea posible.
Recuperación y cuidado de los puntos
La recuperación de una episiotomía puede ser un proceso doloroso e incómodo que afecta significativamente tu posparto inmediato. Mientras tu cuerpo se recupera de una cirugía mayor (el parto), también debe sanar una herida quirúrgica en una zona muy sensible, con músculos cortados que necesitas usar constantemente para sentarte, caminar, ir al baño o coger a tu bebé.
Primeros días (semana 1-2):
- Dolor intenso: es normal sentir dolor significativo, especialmente al sentarte, caminar o ir al baño. El dolor suele ser más intenso en los primeros 3-5 días.
- Dificultad para sentarte: muchas mujeres necesitan usar cojines especiales en forma de flotador o sentarse de lado durante las primeras semanas.
- Miedo a ir al baño: la primera deposición puede generar mucha ansiedad por temor a que se abran los puntos. Es importante no aguantarse y usar ablandadores de heces si es necesario.
- Inflamación: la zona estará hinchada y sensible al tacto.
Cuidados esenciales en las primeras semanas:
| Cuidado | Cómo hacerlo | |---------|--------------| | Higiene | Lavar la zona con agua tibia después de cada ida al baño. Secar con toques suaves, sin frotar. Cambiar compresas frecuentemente. | | Alivio del dolor | Aplicar compresas frías las primeras 24-48h. Después, baños de asiento con agua tibia 2-3 veces al día. Analgésicos recetados por tu médico. | | Al sentarte | Usar cojín especial o sentarte sobre una nalga. Evitar superficies duras. | | Al ir al baño | Echar agua tibia mientras orinas para reducir el escozor. No aguantar las ganas. Limpiarse siempre de delante hacia atrás. | | Ropa | Usar ropa interior de algodón holgada. Evitar ropa ajustada o sintética. |
Semanas 2-6:
- Los puntos empiezan a reabsorberse, lo que puede causar picor o sensación de tirantez.
- El dolor va disminuyendo gradualmente, pero puede persistir molestia al sentarte o durante actividades físicas.
- La cicatriz va tomando forma. Es normal que se sienta un bulto o zona más dura donde estaba la incisión.
Señales de alarma (consulta inmediatamente):
- Dolor que aumenta en lugar de disminuir después de los primeros días
- Mal olor de la herida
- Secreción de pus o líquido amarillento/verdoso
- Fiebre
- Enrojecimiento que se extiende más allá de la cicatriz
- Separación de los bordes de la herida
- Sangrado abundante
Dolor años después y problemas con la cicatriz
Aunque se espera que la episiotomía cicatrice en unas 4-6 semanas, muchas mujeres experimentan problemas a largo plazo que pueden durar meses o incluso años después del parto. Es importante que sepas que estos problemas no son "normales" ni algo que tengas que aceptar como inevitable.
Dolor crónico:
Algunas mujeres experimentan dolor persistente en la zona de la cicatriz meses o años después. Esto puede deberse a:
- Neuromas: pequeños bultos de tejido nervioso que se forman cuando los nervios cortados intentan regenerarse. Pueden ser extremadamente dolorosos al tacto o durante las relaciones sexuales.
- Cicatrización deficiente: si la sutura no se hizo correctamente o hubo infección, la cicatriz puede quedar irregular, tirante o adherida a tejidos profundos.
- Tejido cicatricial rígido: la cicatriz puede perder elasticidad y causar tirantez o dolor durante ciertas actividades.
Bultos en la cicatriz:
Es relativamente común sentir un bulto o zona más dura en la cicatriz de la episiotomía. Puede deberse a:
- Tejido cicatricial normal (queloides o cicatrices hipertróficas)
- Puntos internos que no se reabsorbieron completamente
- Granulomas (pequeñas inflamaciones en respuesta a material de sutura)
- Neuromas (como mencionamos antes)
Si notas un bulto que te causa dolor, molestias durante las relaciones sexuales, o simplemente te preocupa, consulta con tu matrona o ginecólogo. Muchos de estos problemas tienen solución mediante tratamientos específicos.
Dispareunia (dolor en las relaciones sexuales):
La episiotomía es una de las causas más frecuentes de dolor durante las relaciones sexuales en el posparto y puede persistir mucho tiempo. Esto ocurre porque:
- La cicatriz es menos elástica que el tejido original
- Puede haber neuromas que se estimulan con el roce
- El periné está más tenso y menos flexible
- Puede haber adherencias internas
Tratamientos disponibles:
Si experimentas dolor crónico o problemas con la cicatriz, existen opciones:
- Fisioterapia de suelo pélvico: especialistas en suelo pélvico pueden trabajar la cicatriz con masajes específicos, ventosas, o técnicas de liberación miofascial para mejorar la elasticidad y reducir adherencias.
- Tratamiento de neuromas: en algunos casos pueden infiltrarse con anestésicos o corticoides, o requerir cirugía menor para extirparlos.
- Dilatadores vaginales: bajo supervisión profesional, pueden ayudar a recuperar elasticidad gradualmente.
- Lubricantes y tiempo: es fundamental no forzar la reanudación de las relaciones sexuales. Usar lubricante abundante, ir despacio y comunicar con tu pareja es esencial.
No tienes que resignarte a vivir con dolor. Si han pasado meses desde tu parto y sigues teniendo molestias significativas, busca ayuda especializada. El dolor crónico por episiotomía no es "normal" y merece atención.
Tus derechos: puedes rechazar la episiotomía
Este es quizá el punto más importante de todo el artículo: tienes derecho absoluto a rechazar la episiotomía. Tu cuerpo te pertenece, y nadie puede realizar ningún corte en él sin tu consentimiento informado explícito. Esto no es una opinión: es un derecho legal y ético fundamental.
Qué significa consentimiento informado:
Antes de realizar una episiotomía, el profesional sanitario debe:
- Explicarte claramente por qué considera que es necesaria (la indicación médica específica)
- Informarte sobre qué implica el procedimiento
- Explicarte los riesgos y beneficios
- Informarte sobre las alternativas (incluida la opción de no hacerla)
- Obtener tu autorización explícita
En la práctica, esto raramente ocurre. Muchas mujeres reportan que la episiotomía se realizó sin preguntarles, sin explicarles, o con una "información" que fue más bien una notificación: "voy a hacerte un cortito". Esto constituye una vulneración grave de tus derechos y puede considerarse violencia obstétrica.
Cómo proteger tu derecho a rechazarla:
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Incluye tu rechazo en tu plan de parto: expresa claramente que no autorizas la realización de episiotomía excepto en situaciones de emergencia vital documentada. Especifica que en caso de necesidad, requieres que se te explique la indicación y se solicite tu consentimiento si el tiempo lo permite.
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Comunícalo verbalmente al equipo: cuando llegues al hospital, comunica tu deseo de evitar la episiotomía al equipo que te atiende. Repítelo durante el expulsivo si es necesario.
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Tu acompañante como defensor: asegúrate de que la persona que te acompaña conoce tu deseo y puede recordárselo al equipo si tú estás muy concentrada en el expulsivo.
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Pregunta sobre las tasas del hospital: durante tu visita prenatal al hospital, puedes preguntar cuál es su tasa de episiotomías. Si es superior al 20-30%, es señal de que se practica de forma rutinaria y deberás ser más insistente en tu rechazo.
¿Qué pasa si es una emergencia real?
En situaciones de emergencia vital donde cada segundo cuenta (sufrimiento fetal agudo grave), puede no haber tiempo para una conversación detallada. Sin embargo, incluso en estos casos, el profesional debería informarte brevemente: "Tu bebé necesita nacer ya, voy a hacer un corte para ayudar". Esta comunicación rápida respeta tu dignidad sin comprometer la seguridad.
Lo que nunca es aceptable es realizar una episiotomía "por protocolo", "por si acaso", "porque eres primeriza", o sin ninguna explicación. Si esto te ocurre, has sido víctima de una práctica que vulnera tus derechos.
Alternativas y cómo favorecer un periné íntegro
La mejor forma de evitar la episiotomía es favorecer las condiciones para que tu periné se estire de forma natural y, si ocurre algún desgarro, que sea mínimo. Muchas mujeres paren sin ningún desgarro ni corte, y tú también puedes ser una de ellas.
Durante el embarazo:
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Masaje perineal: desde la semana 34-35 de embarazo, puedes realizar masajes perineales con aceite (rosa mosqueta, almendras dulces) para mejorar la elasticidad de los tejidos. Hay evidencia de que reduce el riesgo de traumatismo perineal, especialmente en primerizas.
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Ejercicios de suelo pélvico: fortalecer y, sobre todo, aprender a relajar conscientemente tu suelo pélvico te ayudará durante el expulsivo.
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Preparación con fisioterapeuta especializada: una fisioterapeuta de suelo pélvico puede enseñarte técnicas específicas, evaluar tu periné y darte recomendaciones personalizadas.
Durante el parto:
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Libertad de movimiento: poder moverte y adoptar las posiciones que tu cuerpo te pida favorece que el bebé se coloque mejor y que tu periné se estire gradualmente.
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Posiciones verticales o de lado: las posiciones tumbada boca arriba con las piernas en estribos aumentan significativamente el riesgo de desgarros y episiotomías. Las posiciones verticales (en cuclillas, de pie, de rodillas) o de lado reducen la presión sobre el periné.
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Expulsivo lento y controlado: no necesitas "empujar con todas tus fuerzas" en cada contracción. Un expulsivo más lento, donde tu cuerpo hace gran parte del trabajo y tú acompañas con pujos suaves, permite que tu periné se estire gradualmente.
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Respiración y vocalización: jadear o hacer sonidos graves cuando la cabeza está coronando puede ayudarte a no empujar demasiado fuerte en ese momento crítico.
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Compresas calientes: aplicar compresas tibias en el periné durante el expulsivo puede mejorar la elasticidad de los tejidos.
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Protección perineal manual: algunos profesionales realizan una técnica de "protección perineal" donde sostienen suavemente el periné y la cabeza del bebé para controlar la salida. Cuando se hace correctamente y con respeto, puede ayudar. Sin embargo, asegúrate de que no estén aplicando presión excesiva ni realizando maniobras bruscas.
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Ambiente de calma: sentirte segura, en intimidad, sin prisas ni presiones, favorece la liberación de oxitocina y endorfinas que ayudan a que tu cuerpo funcione mejor.
Después del parto:
Si has conseguido un periné íntegro o solo desgarros menores, los cuidados son similares pero la recuperación suele ser mucho más rápida y menos dolorosa que con una episiotomía.
La episiotomía en el contexto del parto respetado
La episiotomía rutinaria es incompatible con el concepto de parto respetado. Un parto respetado significa que se respeta la fisiología natural de tu cuerpo, que tú eres protagonista de tu experiencia, que tus decisiones son valoradas, y que las intervenciones solo se realizan cuando están médicamente justificadas y con tu consentimiento.
Cuando un profesional realiza una episiotomía sin indicación clara, sin tu consentimiento, o simplemente "por protocolo", está vulnerando varios de tus derechos fundamentales:
- Tu derecho a la integridad física
- Tu derecho al consentimiento informado
- Tu derecho a no sufrir intervenciones innecesarias
- Tu derecho a que se respete la fisiología natural de tu parto
Es importante que comprendas que rechazar la episiotomía no significa ser "radical" ni estar en contra de la medicina. Significa estar alineada con la evidencia científica actual y con las recomendaciones de los organismos de salud más prestigiosos del mundo. Los profesionales actualizados y respetuosos con la evidencia no practican episiotomías rutinarias.
Si durante tu embarazo, al hablar con tu ginecólogo o matrona sobre tu deseo de evitar la episiotomía, recibes respuestas como "eso lo decidiremos en el momento", "todas las primerizas la necesitan", "no puedes saber ahora lo que querrás entonces", o "confía en nosotros", considera seriamente buscar un segundo opinión o cambiar de profesional si es posible. Estas respuestas indican una mentalidad paternalista que no respeta tu autonomía ni la evidencia científica.
Cuándo consultar después de una episiotomía
Si te practicaron una episiotomía, es importante que sepas cuándo los síntomas requieren atención médica:
Consulta urgente (acude a urgencias o llama inmediatamente):
- Fiebre superior a 38°C
- Dolor que aumenta progresivamente en lugar de mejorar
- Mal olor intenso de la herida
- Secreción de pus
- Enrojecimiento que se extiende más allá de la cicatriz
- Separación visible de los bordes de la herida
- Sangrado abundante (más que una regla normal)
- Imposibilidad para orinar o defecar
Consulta con tu matrona o médico (en días):
- Dolor moderado que no mejora con analgésicos después de la primera semana
- Sensación de bulto o masa en la cicatriz
- Picor intenso que no se alivia
- Dificultad persistente para sentarte después de 2-3 semanas
- Preocupación sobre el aspecto de la cicatriz
Consulta en el seguimiento posparto (menciona estos síntomas):
- Dolor durante las relaciones sexuales cuando las retomes
- Sensación de tirantez o falta de elasticidad en la zona
- Molestias persistentes meses después del parto
- Preocupación por el aspecto estético de la cicatriz
- Impacto emocional: si la episiotomía te ha generado sentimientos de rabia, tristeza o trauma
Recuerda que tu recuperación física y emocional es importante. No minimices tus síntomas ni te resignes a vivir con molestias. Mereces atención y cuidado.
El impacto emocional de una episiotomía no consentida
Más allá del dolor físico y las complicaciones que puede causar, una episiotomía realizada sin tu consentimiento o sin necesidad médica clara puede tener un impacto emocional profundo. Muchas mujeres describen sentimientos de:
- Violación de su intimidad: la sensación de que alguien cortó tu cuerpo sin permiso en un momento de extrema vulnerabilidad.
- Rabia e impotencia: enfado hacia el profesional que la realizó, hacia el sistema sanitario, o hacia ti misma por no haber podido evitarlo.
- Traición: especialmente si habías expresado tu deseo de evitarla y no fue respetado.
- Vergüenza o culpa: algunas mujeres sienten que "deberían" haber insistido más o defendido mejor sus derechos.
- Trauma: en algunos casos, la episiotomía no consentida forma parte de una experiencia de parto traumática que puede derivar en síntomas de estrés postraumático.
Estos sentimientos son válidos y comprensibles. Lo que te ocurrió no está bien, y tienes derecho a sentir lo que sientes. Si la experiencia de tu episiotomía te está afectando emocionalmente:
- Habla sobre ello con personas de confianza que te validen
- Considera buscar apoyo de un profesional especializado en salud mental perinatal
- Puedes solicitar tu historial clínico completo del parto para entender exactamente qué ocurrió y por qué
- Organizaciones como El Parto es Nuestro ofrecen información sobre tus derechos y cómo presentar reclamaciones si consideras que hubo mala praxis
Sanar emocionalmente de una experiencia de parto difícil lleva tiempo, y cada mujer lo procesa a su manera y a su ritmo. No hay una forma "correcta" de sentirse, y tu experiencia merece ser escuchada y validada.
Preparándote: cómo incluir tus preferencias en tu plan de parto
Una de las herramientas más útiles para proteger tus derechos es elaborar un plan de parto donde expreses claramente tus preferencias, incluido tu rechazo a la episiotomía rutinaria. Aquí te damos algunas sugerencias de cómo redactar esta sección:
Ejemplo de redacción para tu plan de parto:
"Respecto a la episiotomía:
- Deseo evitar la episiotomía excepto en situaciones de emergencia vital documentada.
- Solicito que se favorezcan todas las condiciones para preservar la integridad de mi periné: libertad de movimiento, posiciones verticales o de lado, expulsivo sin prisas, compresas calientes.
- En caso de que se considere médicamente necesaria una episiotomía, solicito que se me explique la indicación específica y se solicite mi consentimiento si el tiempo lo permite.
- Prefiero un desgarro natural antes que un corte quirúrgico, excepto en las situaciones de emergencia mencionadas.
- Solicito anestesia local adecuada antes de cualquier corte y durante la sutura."
Recuerda que el plan de parto no es un documento vinculante legalmente, pero sí es una herramienta de comunicación importante. Entrégalo con antelación en el hospital donde planeas parir, coméntalo con tu ginecólogo o matrona en las consultas prenatales, y lleva varias copias el día del parto.
Mirando hacia adelante: hacia una atención al parto basada en evidencia
La buena noticia es que cada vez más profesionales y hospitales están actualizando sus prácticas y reduciendo las tasas de episiotomía. Cada vez hay más matronas y ginecólogos comprometidos con el parto respetado y basado en evidencia, que entienden que su papel no es "dirigir" tu parto sino acompañarlo y actuar solo cuando es necesario.
Como mujer embarazada, tienes derecho a buscar estos profesionales y estos entornos. Preguntar sobre las tasas de episiotomía, de cesáreas, de inducciones y otras intervenciones en los hospitales de tu zona puede ayudarte a tomar decisiones informadas sobre dónde quieres parir.
También es importante que sepas que tu experiencia y tu voz importan. Si viviste una episiotomía innecesaria o no consentida, compartir tu historia (si te sientes cómoda haciéndolo) ayuda a otras mujeres a informarse y a los profesionales a reflexionar sobre sus prácticas. El cambio hacia una atención más respetuosa y basada en evidencia es posible, y tú formas parte de ese cambio.
Informarte sobre la episiotomía, conocer tus derechos y prepararte para defender la integridad de tu cuerpo no garantiza que tu parto será exactamente como lo imaginas —el parto siempre tiene un componente impredecible—, pero sí te empodera para ser protagon
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