
Si estás embarazada y empiezas a pensar en el parto, es completamente normal que te surjan mil dudas: ¿cómo quieres que sea ese momento?, ¿qué opciones tienes realmente?, ¿cómo comunicar tus preferencias sin que suene a exigencia? El plan de parto es precisamente eso: una herramienta para reflexionar sobre tus deseos, informarte sobre tus opciones y compartirlas de forma clara con los profesionales que te acompañarán.
No es un contrato inamovible ni una lista de exigencias. Es un documento flexible que te ayuda a sentirte más protagonista de tu experiencia, a la vez que facilita la comunicación con matronas, ginecólogos y pediatras. Pero más allá del papel, elaborar tu plan de parto es un proceso de empoderamiento: te obliga a informarte, a pensar en lo que es importante para ti y a prepararte emocionalmente para diferentes escenarios.
En esta guía te explicamos qué es exactamente un plan de parto, cómo hacerlo paso a paso respetando la fisiología natural del parto, qué incluir (y qué evitar para que sea efectivo), y te ofrecemos una plantilla descargable que puedes personalizar. También abordaremos cómo presentarlo en el hospital de forma colaborativa, y qué hacer si las circunstancias cambian y tu plan no puede cumplirse. Vamos a verlo juntas.
La lactancia empieza antes del parto
Prepárate desde el principio con información adaptada a tu semana de embarazo.Estamos abriendo las primeras plazas poco a poco.
Qué es un plan de parto y por qué es importante
El plan de parto es un documento escrito en el que reflejas tus preferencias sobre cómo te gustaría que transcurriera el parto y los primeros momentos con tu bebé. La OMS lo enmarca dentro del modelo de atención respetuosa al parto, que reconoce tu derecho fundamental a tomar decisiones informadas sobre tu cuerpo y tu experiencia de parto.
No se trata de redactar un guion cerrado que deba cumplirse al pie de la letra, sino de expresar tus deseos en escenarios normales y, si es posible, también en situaciones imprevistas (cesárea, complicaciones). Es una conversación por escrito entre tú y el equipo sanitario, donde tú eres la protagonista.
¿Es obligatorio tener un plan de parto?
No, es completamente opcional. Algunas mujeres prefieren dejarse llevar y confiar plenamente en el criterio del equipo; otras necesitan sentir que han pensado y comunicado sus preferencias. Ambas opciones son igual de válidas. Lo importante es que tú te sientas cómoda con la decisión que tomes.
Por qué hacer un plan de parto
Elaborar un plan de parto tiene varios beneficios que van más allá del documento en sí:
Te ayuda a informarte profundamente: Para decidir qué quieres, primero necesitas saber qué opciones existen, cómo funciona tu cuerpo durante el parto y qué intervenciones son realmente necesarias. Este proceso de investigación es valioso en sí mismo, independientemente de si luego escribes el plan o no.
Te empodera como protagonista: Pensar con antelación en diferentes escenarios te ayuda a sentir que tienes voz en las decisiones sobre tu cuerpo. El parto es un proceso fisiológico natural que tu cuerpo sabe hacer, y tú tienes derecho a que se respeten sus tiempos y tu forma de vivirlo.
Facilita la comunicación con el equipo: El personal sanitario que te atienda (especialmente si no te conoce) sabrá de un vistazo tus preferencias, sin necesidad de que tengas que explicar todo en pleno trabajo de parto, cuando tu neocórtex necesita 'desconectarse' para que tu cerebro mamífero pueda hacer su trabajo.
Protege tus derechos: Expresar tus deseos por escrito contribuye a que el equipo médico te tenga en cuenta como protagonista, no como sujeto pasivo. Recuerda que ninguna intervención puede realizarse en tu cuerpo sin tu consentimiento informado.
Reduce intervenciones innecesarias: Cuando comunicas claramente tus preferencias por un parto fisiológico, ayudas a que el equipo respete los procesos naturales y solo intervenga cuando esté médicamente justificado, no por rutina o protocolo.
Eso sí, es fundamental que comprendas que el plan de parto no garantiza que todo salga exactamente como imaginas. El parto es impredecible, y la prioridad siempre será la seguridad tuya y de tu bebé. Pero incluso cuando las circunstancias obligan a cambiar el plan, el proceso de haberlo elaborado te habrá preparado mejor para tomar decisiones informadas en el momento.
Cómo hacer un plan de parto paso a paso
1. Infórmate sobre tus opciones desde la evidencia
Antes de escribir nada, necesitas conocer qué alternativas existen en cada fase del parto y qué dice la evidencia científica sobre ellas. Es importante que tu información venga de fuentes fiables, no solo de experiencias personales en redes sociales.
Fuentes recomendadas:
- Tu matrona: es tu profesional de referencia. Pregúntale todas tus dudas y pídele que te explique los protocolos del hospital donde darás a luz.
- Clases de preparación al parto: busca clases que aborden el parto desde el respeto a la fisiología, no solo desde la perspectiva médica intervencionista.
- Guías basadas en evidencia: la Estrategia de Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad, las recomendaciones de la OMS sobre parto respetado, documentos de asociaciones de matronas.
- Organizaciones especializadas: El Parto es Nuestro ofrece información valiosa sobre derechos en el parto y cómo ejercerlos.
Aspectos clave sobre los que informarte:
- Cómo funciona el parto fisiológico: las fases naturales, el papel de las hormonas (oxitocina, endorfinas), qué necesita tu cuerpo para que el parto fluya (intimidad, penumbra, libertad de movimiento, sentirte segura).
- Intervenciones habituales: cuáles son rutinarias en tu hospital, cuáles están respaldadas por evidencia y cuáles la OMS clasifica como perjudiciales (episiotomía rutinaria, maniobra de Kristeller).
- Métodos de alivio del dolor: tanto farmacológicos (epidural) como no farmacológicos (agua, movimiento, masajes, ambiente tranquilo).
- Tus derechos: acompañamiento, consentimiento informado, libertad de movimiento, contacto piel con piel inmediato, inicio temprano de lactancia.
2. Reflexiona sobre tus prioridades y valores
Una vez informada, pregúntate qué es realmente importante para ti. No se trata de seguir una lista estándar, sino de conectar con tus propios valores y necesidades.
Preguntas para reflexionar:
- ¿Qué ambiente necesito para sentirme segura? (silencio, penumbra, intimidad, música...)
- ¿Quiero que mi pareja esté presente en todo momento? ¿Hay alguien más cuya presencia me daría seguridad?
- ¿Cómo me siento respecto a la epidural? ¿Quiero intentar sin ella o prefiero tenerla desde el principio?
- ¿Qué significa para mí un parto respetado? ¿Qué cosas son innegociables y cuáles son preferencias flexibles?
- ¿Cómo imagino los primeros momentos con mi bebé? ¿Qué es lo más importante para mí en ese primer contacto?
- ¿Qué miedos tengo sobre el parto? ¿Hay algo que pueda incluir en mi plan que me ayude a sentirme más tranquila?
No hace falta que tengas respuesta para todo. Puedes dejar algunas decisiones abiertas o indicar "prefiero decidir en el momento según cómo me sienta". Lo importante es que el plan refleje lo que realmente importa para ti, no lo que crees que "deberías" querer.
3. Consulta con tu matrona o ginecólogo
Antes de redactar el plan definitivo, es fundamental que lo comentes con tu matrona. Ella conoce los protocolos del hospital donde darás a luz y puede orientarte sobre qué es factible y qué no. Esta conversación también es una oportunidad para:
- Conocer las prácticas habituales del centro: ¿Permiten acompañamiento continuo? ¿Tienen bañera de dilatación? ¿Cuál es su tasa de cesáreas y episiotomías? ¿Practican contacto piel con piel inmediato de forma rutinaria?
- Identificar posibles limitaciones: algunos hospitales tienen restricciones por infraestructura o protocolos rígidos. Saberlo antes te permite buscar alternativas o, si es importante para ti, valorar cambiar de centro.
- Detectar señales de alarma: si tu matrona o ginecólogo reacciona negativamente a tu deseo de un parto respetado, si minimiza tus preferencias o si sientes que no te escucha, puede ser una señal de que ese no es el equipo o el lugar adecuado para ti.
- Aclarar malentendidos: a veces lo que tú entiendes por "parto natural" y lo que entiende el equipo médico puede ser diferente. Hablar con claridad evita confusiones.
Recuerda que esta conversación debe ser bidireccional: tú aportas tus deseos y valores, y el equipo aporta conocimiento técnico y contexto del centro. Juntos podéis construir un plan realista que te empodere.
4. Redacta el plan de forma clara, concisa y colaborativa
Usa un lenguaje sencillo, en primera persona, y organiza el contenido por secciones. Un plan de parto efectivo suele ocupar 1-2 páginas como máximo. Si es demasiado extenso, el personal sanitario puede no leerlo completo en medio de la dinámica del parto.
Claves para un plan efectivo:
- Tono colaborativo, no confrontativo: evita palabras como "exijo", "prohibo", "bajo ningún concepto". Mejor usa "prefiero", "me gustaría", "mi deseo es", "salvo indicación médica clara".
- Prioriza lo importante: no hace falta que incluyas todo. Céntrate en lo que realmente te importa y en lo que puede marcar diferencia en tu experiencia.
- Distingue entre preferencias y límites: algunas cosas pueden ser flexibles ("preferiría evitar la epidural pero estoy abierta si la necesito"), otras pueden ser límites claros ("no consiento la maniobra de Kristeller bajo ninguna circunstancia").
- Incluye el "por qué" cuando sea relevante: si hay algo especialmente importante para ti, una breve explicación ayuda al equipo a entender. Por ejemplo: "El contacto piel con piel inmediato es muy importante para mí porque quiero favorecer el inicio de la lactancia y el vínculo con mi bebé".
Estructura recomendada:
- Datos personales básicos
- Acompañamiento
- Durante la dilatación (ambiente, movilidad, monitorización, alivio del dolor)
- Durante el expulsivo (posición, episiotomía, contacto inmediato)
- Alumbramiento (cordón umbilical, placenta)
- Postparto inmediato (lactancia, cuidados del bebé)
- En caso de cesárea (si es necesaria)
- Plan B: alternativas si el plan A no es posible
5. Prepara varias copias y formatos
Imprime al menos 3 copias: una para tu historia clínica, otra para la matrona de guardia y otra para ti. También puedes llevarla en formato digital (PDF en el móvil), pero el papel suele ser más práctico en el entorno hospitalario.
Además del plan escrito, asegúrate de que tu acompañante conoce tus preferencias y puede defenderlas si en algún momento tú no puedes hacerlo (por ejemplo, si estás muy concentrada en el trabajo de parto o si necesitas una cesárea urgente).
Qué incluir en tu plan de parto (y qué evitar)
Qué SÍ incluir: preferencias basadas en evidencia
Acompañamiento
- Quién quieres que esté contigo durante todo el proceso (pareja, familiar, doula).
- Tu deseo de que esa persona esté presente también en caso de cesárea, si es posible.
- Que tu acompañante pueda estar contigo en todo momento, sin restricciones horarias.
Durante la dilatación: respetando tu fisiología
- Ambiente que favorezca la liberación de oxitocina: penumbra, silencio, intimidad, temperatura agradable, música suave si lo deseas.
- Libertad de movimiento total: poder caminar, usar pelota de parto, ducha, cambiar de posición libremente. El movimiento favorece el descenso del bebé y la dilatación.
- Monitorización intermitente (en lugar de continua) si el estado de tu bebé lo permite. La monitorización continua limita tu movilidad sin mejorar resultados en embarazos de bajo riesgo.
- Métodos de alivio del dolor: especifica tu preferencia sobre la epidural y métodos no farmacológicos (agua caliente, masajes, TENS, técnicas de respiración, vocalización).
- Evitar intervenciones rutinarias innecesarias: tactos vaginales solo cuando sean necesarios (no por protocolo horario), evitar rotura artificial de membranas sin indicación médica, no administrar oxitocina sintética de forma rutinaria.
- Si prefieres que no te ofrezcan analgesia a menos que la pidas tú (para evitar que te pregunten repetidamente, lo que puede interferir con tu concentración).
En el expulsivo: respetando tu instinto
- Libertad para elegir la posición: vertical, lateral, en cuclillas, en el agua si está disponible. Las posiciones verticales favorecen el descenso del bebé y reducen el riesgo de desgarros.
- Pujar solo cuando sientas el reflejo expulsivo, sin que te dirijan ("ahora puja, ahora aguanta"). Tu cuerpo sabe cuándo y cómo pujar.
- Episiotomía solo si es estrictamente necesaria: la OMS clasifica la episiotomía rutinaria como práctica perjudicial que debe eliminarse. Los desgarros naturales, cuando ocurren, se recuperan mejor.
- Rechazo explícito de la maniobra de Kristeller: esta práctica está clasificada por la OMS como perjudicial y debe eliminarse. Puedes incluir: "No consiento bajo ninguna circunstancia la maniobra de Kristeller (presión sobre mi abdomen)".
- Contacto piel con piel inmediato con tu bebé, colocándolo sobre tu pecho desnudo en cuanto nazca.
- Quién corta el cordón umbilical (pareja, tú misma si es posible, o que lo haga el equipo médico).
Alumbramiento: respetando los tiempos naturales
- Pinzamiento tardío del cordón umbilical: esperar a que deje de latir o al menos 1-3 minutos. Esto permite que tu bebé reciba hasta un tercio más de volumen sanguíneo, mejorando sus reservas de hierro.
- Alumbramiento fisiológico (esperar a que la placenta se desprenda naturalmente) en lugar de dirigido con oxitocina sintética, salvo que haya indicación médica.
- Si deseas donar sangre de cordón umbilical (consulta antes si el hospital tiene programa activo).
Postparto inmediato: favoreciendo el vínculo y la lactancia
- Contacto piel con piel ininterrumpido durante al menos la primera hora: este es el hábitat natural de tu recién nacido. La separación, incluso breve, puede generar estrés en el bebé y dificultar el inicio de la lactancia.
- Inicio de la lactancia materna en la primera hora, permitiendo que tu bebé encuentre el pecho de forma espontánea, sin prisas ni presiones.
- Retrasar el baño del bebé al menos 24 horas (recomendación de la OMS). El vérnix caseoso protege su piel y tiene propiedades antimicrobianas.
- Cuidados rutinarios sobre ti o retrasados: peso, medidas, vitamina K, pomada ocular pueden esperar o realizarse mientras tu bebé está en contacto contigo. Nada de esto es urgente en un bebé sano.
- No suplementos de fórmula salvo indicación médica clara y consensuada contigo. Los suplementos innecesarios interfieren con el establecimiento de la lactancia.
- Alojamiento conjunto: que tu bebé permanezca contigo en la habitación las 24 horas, no en nido o nursery.
En caso de cesárea: cesárea respetada
Incluso si necesitas una cesárea, tienes derecho a que sea una experiencia lo más respetada posible:
- Acompañamiento en quirófano si el tipo de cesárea lo permite (en cesáreas programadas o urgentes no extremas suele ser posible).
- Contacto piel con piel en quirófano o en recuperación lo antes posible. Esto es factible en muchos casos y tiene beneficios importantes para ti y tu bebé.
- Ambiente tranquilo: música suave si lo deseas, explicaciones de lo que va ocurriendo si estás despierta, trato cálido y respetuoso.
- Inicio de la lactancia en cuanto sea posible, incluso en la sala de recuperación.
- Si tu bebé necesita cuidados especiales, que tu pareja pueda acompañarlo y que te mantengan informada en todo momento.
Qué NO incluir: evita estos errores comunes
Exigencias absolutas sobre decisiones médicas
No incluyas frases como "no quiero cesárea bajo ninguna circunstancia" o "prohibo cualquier intervención". La cesárea y otras intervenciones se deciden por criterios clínicos de seguridad cuando son necesarias. Lo que sí puedes pedir es:
- Que te expliquen claramente por qué es necesaria cualquier intervención.
- Que te den tiempo para hacer preguntas y procesar la información (cuando la situación lo permita).
- Que se respeten tus preferencias dentro de lo médicamente posible incluso si hay que intervenir.
Peticiones imposibles de cumplir en tu centro
Si vas a dar a luz en un hospital, no incluyas "quiero un parto en casa" o "no quiero ningún tipo de monitorización". Investiga antes qué es factible en tu centro y adapta tus preferencias a la realidad, o valora cambiar de lugar si algo es realmente importante para ti y no es posible allí.
Juicios o críticas al sistema sanitario
El plan de parto no es el lugar para expresar tu descontento con el modelo médico o para criticar prácticas del hospital. Es un documento colaborativo. Si tienes preocupaciones sobre las prácticas del centro, habla de ellas con tu matrona antes del parto.
Lenguaje confrontativo o agresivo
Evita palabras como "exijo", "prohibo", "no permitiré", "me niego rotundamente". Este tono genera resistencia en el equipo y puede predisponerlos negativamente. Usa en su lugar un lenguaje firme pero respetuoso: "mi preferencia es", "me gustaría evitar salvo indicación médica", "es muy importante para mí".
Detalles excesivos o poco relevantes
No hace falta que especifiques cada detalle ("quiero que la habitación esté a 23 grados", "quiero exactamente 4 almohadas"). Céntrate en lo que realmente puede impactar tu experiencia y la seguridad del proceso.
Plantilla de plan de parto descargable
A continuación te ofrecemos una plantilla de plan de parto que puedes personalizar según tus necesidades. Copia el texto, completa las secciones que te interesen, elimina lo que no aplique a tu caso y adapta el lenguaje para que suene auténtico y personal.
PLAN DE PARTO
Nombre: ___________________________________
Fecha prevista de parto: ___________________________________
Hospital: ___________________________________
Número de historia clínica: ___________________________________
INFORMACIÓN GENERAL
Este plan de parto refleja mis preferencias para el nacimiento de mi bebé. Comprendo que el parto es impredecible y que pueden surgir situaciones que requieran modificar este plan. En ese caso, solicito que se me informe claramente de los motivos y que se respeten mis preferencias en la medida de lo posible.
Mi prioridad es la seguridad mía y de mi bebé, pero también deseo vivir una experiencia de parto respetada donde me sienta protagonista y donde se favorezcan los procesos fisiológicos naturales.
ACOMPAÑAMIENTO
- Deseo estar acompañada en todo momento por: ___________________________________
- En caso de cesárea, me gustaría que mi acompañante pudiera estar presente en quirófano si las condiciones lo permiten, o que pueda acompañarme en la sala de recuperación.
- Mi acompañante conoce mis preferencias y puede apoyarme en la toma de decisiones si en algún momento yo no puedo hacerlo.
DURANTE LA DILATACIÓN
Ambiente:
- Prefiero un ambiente tranquilo que favorezca la liberación natural de oxitocina: penumbra, silencio o música suave, intimidad, temperatura agradable.
- Solicito que se minimicen las interrupciones innecesarias y que el personal entre en la habitación solo cuando sea necesario.
Movilidad y posiciones:
- Deseo libertad total de movimiento: poder caminar, usar pelota de parto, ducha, cambiar de posición según sienta mi cuerpo.
- Prefiero no estar conectada a monitores de forma continua si el estado de mi bebé lo permite. Solicito monitorización intermitente.
Alivio del dolor:
- [ ] Deseo intentar con métodos no farmacológicos primero: agua caliente (ducha o bañera si está disponible), masajes, cambios de posición, técnicas de respiración y vocalización.
- [ ] Estoy abierta a la epidural si siento que la necesito. Prefiero que no se me ofrezca repetidamente, yo la solicitaré si la deseo.
- [ ] Prefiero no recibir epidural salvo que la situación médica lo requiera y lo consensuemos.
Intervenciones:
- Solicito que los tactos vaginales se realicen solo cuando sean necesarios, no por protocolo horario, y que se me pida permiso antes de cada uno.
- Prefiero no rotura artificial de membranas salvo indicación médica clara.
- Prefiero no recibir oxitocina sintética de forma rutinaria. Entiendo que puede ser necesaria en situaciones específicas, en cuyo caso solicito que se me explique el motivo.
DURANTE EL EXPULSIVO
Posición y pujos:
- Deseo libertad para elegir la posición que me resulte más cómoda: vertical, lateral, en cuclillas, en el agua si está disponible.
- Prefiero pujar siguiendo mi instinto y el reflejo expulsivo natural, sin que me dirijan ("ahora puja, ahora aguanta").
Episiotomía:
- Episiotomía solo si es estrictamente necesaria por indicación médica clara. Prefiero posibles desgarros menores a episiotomía de rutina. Solicito que se me informe antes de realizarla si la situación lo permite.
Maniobra de Kristeller:
- No consiento bajo ninguna circunstancia la maniobra de Kristeller (presión sobre mi abdomen durante el expulsivo). Esta práctica está clasificada por la OMS como perjudicial.
Primer contacto con mi bebé:
- Deseo contacto piel con piel inmediato: que coloquen a mi bebé sobre mi pecho desnudo en cuanto nazca, sin limpiarlo antes (salvo que haya meconio u otra indicación médica).
- Prefiero que el cordón umbilical lo corte: [ ] mi pareja [ ] yo misma si es posible [ ] el equipo médico.
ALUMBRAMIENTO
Cordón umbilical:
- Solicito pinzamiento tardío del cordón umbilical: esperar a que deje de latir o al menos 1-3 minutos para permitir la transferencia completa de sangre a mi bebé.
Placenta:
- Prefiero alumbramiento fisiológico (esperar a que la placenta se desprenda naturalmente) salvo que haya indicación médica para alumbramiento dirigido con oxitocina.
- [ ] Deseo donar sangre de cordón umbilical (si el hospital tiene programa activo).
POSTPARTO INMEDIATO
Contacto y vínculo:
- Contacto piel con piel ininterrumpido durante al menos la primera hora. Este es el momento más importante para el vínculo con mi bebé y para el inicio de la lactancia.
- Solicito que todos los cuidados rutinarios (peso, medidas, vitamina K, pomada ocular) se realicen sobre mí o se retrasen hasta después de la primera hora de contacto.
Lactancia:
- Deseo iniciar la lactancia materna en la primera hora, permitiendo que mi bebé encuentre el pecho de forma espontánea, sin prisas.
- No deseo suplementos de fórmula salvo indicación médica clara que se consensúe conmigo.
- Solicito apoyo de una matrona o asesora de lactancia si tengo dificultades.
Cuidados del bebé:
- Prefiero que el baño del bebé se retrase al menos 24 horas (recomendación OMS).
- Deseo alojamiento conjunto: que mi bebé permanezca conmigo en la habitación las 24 horas.
EN CASO DE CESÁREA
Si es necesaria una cesárea, solicito que sea lo más respetada posible:
- Acompañamiento: que mi pareja pueda estar presente en quirófano si el tipo de cesárea lo permite.
- Contacto piel con piel: en quirófano o en la sala de recuperación lo antes posible.
- Ambiente tranquilo: música suave si es posible, explicaciones de lo que va ocurriendo si estoy despierta, trato cálido y respetuoso.
- Inicio de lactancia: en cuanto sea posible, incluso en recuperación.
- Si mi bebé necesita cuidados especiales: que mi pareja pueda acompañarlo y que me mantengan informada en todo momento.
PLAN B: SI EL PLAN A NO ES POSIBLE
Comprendo que pueden surgir situaciones que requieran modificar este plan. En ese caso:
- Solicito que se me explique claramente por qué es necesario cambiar el plan y qué alternativas existen.
- Solicito tiempo para hacer preguntas y procesar la información cuando la situación lo permita.
- Aunque el plan cambie, sigue siendo importante para mí: sentirme respetada, recibir información clara, mantener el contacto con mi bebé lo antes posible, y que se favorezca el inicio de la lactancia.
CONSENTIMIENTO INFORMADO
Solicito que cualquier intervención que se proponga (tacto vaginal, rotura de membranas, oxitocina sintética, episiotomía, cesárea, etc.) se me explique claramente antes de realizarla:
- Para qué sirve la intervención.
- Qué beneficios tiene.
- Qué riesgos o molestias puede ocasionar.
- Qué alternativas existen.
Solo con esta información completa puedo dar mi consentimiento informado. Ninguna intervención debe realizarse en mi cuerpo sin mi autorización explícita.
OBSERVACIONES ADICIONALES
(Espacio para cualquier otra preferencia, alergia, situación personal relevante, o para añadir algo específico que sea importante para ti)
Fecha y firma: ___________________________________
Cómo presentar tu plan de parto en el hospital
Una vez redactado, llega el momento de compartirlo. La forma en que lo presentes puede marcar la diferencia entre que se reciba como una herramienta colaborativa o como una lista de exigencias. Aquí algunos consejos para que la comunicación sea fluida:
Antes del parto: prepara el terreno
Coméntalo en las revisiones prenatales:
Si tienes seguimiento en el mismo hospital donde darás a luz, aprovecha las visitas con tu matrona para hablar de tu plan. Esto tiene varias ventajas:
- Quedará registrado en tu historia clínica.
- Podrás resolver dudas y ajustar expectativas.
- Tu matrona puede preparar al equipo de guardia sobre tus preferencias.
- Detectarás si hay resistencia o apoyo por parte del equipo, lo que te permite tomar decisiones informadas.
Llévalo en la bolsa del hospital:
Junto con tu documentación (DNI, tarjeta sanitaria, informe del embarazo), incluye varias copias impresas de tu plan de parto. También puedes tenerlo en el móvil por si acaso.
Durante el ingreso: establece una comunicación colaborativa
Entrégalo con actitud positiva:
Cuando ingreses, entrégale una copia a la matrona de guardia con una sonrisa. Puedes decir algo como:
- "He preparado un plan de parto con mis preferencias. ¿Podrías echarle un vistazo cuando tengas un momento? Me gustaría comentarlo contigo."
- "Este documento refleja lo que es importante para mí. Entiendo que pueden surgir imprevistos, pero me ayudaría saber que conoces mis deseos."
**Mantén una actitud colabor
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¿Preparandote para la lactancia?
Nara puede resolver tus dudas y ayudarte a sentirte mas segura antes de que llegue tu bebe.