
Has dado a luz y, de repente, todo el foco estaba en el parto. Pero ahora que tu bebé está aquí, empieza una etapa igual de importante que quizá nadie te explicó con detalle: el posparto. Es un periodo de cambios físicos intensos, emociones a flor de piel y un aprendizaje constante mientras te recuperas y conoces a tu peque. Si te sientes perdida, cansada o simplemente quieres saber qué es normal y qué no, esta guía es para ti.
Vamos a recorrer juntas qué es exactamente el posparto, cuánto dura, qué cambios puedes esperar en tu cuerpo, cómo cuidarte según el tipo de parto que hayas tenido, y cuándo es importante consultar con tu matrona o médico. También te dejamos un checklist práctico para que puedas ir marcando tu recuperación paso a paso.
No tienes que pasar por esto sola
Información adaptada a tu momento, disponible cuando la necesites. Sin agenda ni juicios.Estamos abriendo las primeras plazas poco a poco.
¿Qué es el posparto?
El posparto (también llamado puerperio) es el periodo que va desde el nacimiento de tu bebé hasta que tu cuerpo vuelve, aproximadamente, al estado previo al embarazo. Durante estos meses, tu organismo experimenta una auténtica revolución: el útero se contrae hasta recuperar su tamaño original, los niveles hormonales caen en picado, empiezas a producir leche si das el pecho, y tu cuerpo se adapta a las nuevas demandas físicas y emocionales de la maternidad.
Pero el posparto no es solo una recuperación física. Es también un momento de transformación emocional profunda: desde la euforia de conocer a tu bebé hasta el agotamiento, la vulnerabilidad o incluso la tristeza. Todo esto es parte del proceso, y entenderlo te ayudará a transitarlo con más tranquilidad y menos culpa.
Es importante que sepas que cómo transcurrió tu parto tiene impacto directo en tu posparto. Un parto donde te sentiste respetada, protagonista y acompañada —independientemente de si fue vaginal o por cesárea— favorece una mejor recuperación física y emocional. Las intervenciones innecesarias durante el parto pueden afectar tu recuperación, el inicio de la lactancia y el vínculo con tu bebé. Por eso, comprender qué ha pasado en tu parto y cómo te has sentido durante el proceso es parte importante de tu sanación posparto.
Cuánto dura el posparto: la cuarentena y más allá
Tradicionalmente se habla de la cuarentena, esos primeros 40 días después del parto. Y es cierto que las primeras seis semanas son las más intensas en cuanto a cambios físicos: es cuando ocurren las transformaciones más evidentes. Pero la realidad es que la recuperación completa puede llevar bastante más tiempo, y esto es completamente normal.
Fases del posparto
| Fase | Duración | Qué ocurre | |------|----------|------------| | Posparto inmediato | Primeras 24 horas | Contracciones uterinas intensas (entuertos), inicio de la subida de leche, vigilancia de sangrado y constantes vitales. Es cuando más necesitas contacto piel con piel continuo con tu bebé. | | Posparto precoz | Hasta 7-10 días | Loquios abundantes, pico de subida de leche, posible "baby blues", adaptación inicial a la lactancia. Tu cuerpo está en plena revolución hormonal. | | Posparto tardío | Hasta 6 semanas | Disminución progresiva de loquios, involución uterina completa, cicatrización de heridas (cesárea o episiotomía). | | Posparto alejado | Hasta 6-12 meses | Recuperación del suelo pélvico, estabilización hormonal, posible retorno de la menstruación, adaptación emocional completa. |
La cuarentena (esas primeras 6 semanas) marca el final del posparto tardío, cuando tu útero ya ha vuelto a su tamaño normal y las heridas externas han cicatrizado. Pero tu cuerpo seguirá ajustándose durante meses. De hecho, si das el pecho, algunos cambios hormonales pueden prolongarse hasta el destete. Y esto no es un problema: es la forma natural en que tu cuerpo se adapta a la maternidad.
Cambios físicos en el posparto: qué esperar
Tu cuerpo ha hecho algo increíble, y ahora necesita tiempo para recuperarse. Estos son los cambios más habituales que notarás:
Contracciones uterinas (entuertos)
Después del parto, tu útero empieza a contraerse para volver a su tamaño original (pasará de pesar casi 1 kg a unos 60-80 g). Estas contracciones, llamadas entuertos, pueden ser bastante molestas, sobre todo si no es tu primer hijo o si estás dando el pecho.
Cuando tu bebé mama, tu cuerpo libera oxitocina de forma natural. Esta es la misma hormona que provocaba las contracciones durante el parto, y ahora estimula que tu útero se contraiga y vuelva a su lugar. Por eso los entuertos suelen ser más intensos durante las tomas. Es una señal de que tu cuerpo está funcionando perfectamente: la lactancia ayuda activamente a tu recuperación física.
Los entuertos son más intensos los primeros 2-3 días y suelen desaparecer en la primera semana. Si el dolor es muy fuerte, puedes tomar analgésicos compatibles con la lactancia (tu matrona te indicará cuáles, generalmente ibuprofeno o paracetamol).
Loquios: el sangrado posparto
Los loquios son las pérdidas de sangre, mucosidad y tejido uterino que expulsas durante las primeras semanas. Es la forma que tiene tu cuerpo de limpiar el útero tras el parto.
Evolución normal de los loquios:
- Días 1-4: rojos intensos, abundantes (como una regla muy fuerte). Puedes expulsar algún coágulo pequeño.
- Días 5-10: color marrón rosado, menos cantidad.
- Semanas 2-6: amarillentos o blanquecinos, cada vez más escasos.
Usa compresas de maternidad (nunca tampones ni copa menstrual durante el posparto) y cámbialas con frecuencia para evitar infecciones. Los loquios no deben oler mal: si notas mal olor, fiebre o coágulos grandes, consulta con tu matrona de inmediato.
Cambios en el pecho y subida de leche
Tanto si das el pecho como si no, tu cuerpo se prepara para la lactancia. La subida de leche suele ocurrir entre el segundo y el cuarto día posparto. Notarás los pechos hinchados, calientes y duros.
Si das el pecho, las tomas frecuentes y a demanda aliviarán esta congestión de forma natural. El contacto piel con piel continuo con tu bebé y permitirle mamar siempre que lo pida son las mejores formas de regular tu producción de leche y evitar problemas como la mastitis.
Si no vas a dar el pecho, tu matrona te indicará cómo gestionar la subida de leche (compresas frías, sujetador firme pero no apretado, evitar estimulación del pecho). Tu cuerpo dejará de producir leche gradualmente en unas semanas.
Cambios perineales y vaginales
Después de un parto vaginal, es normal que la zona del periné esté hinchada, dolorida o sensible. Tu cuerpo ha permitido que tu bebé naciera, y eso requiere que los tejidos se estiren de forma extraordinaria. Si te han hecho una episiotomía o has tenido un desgarro, los puntos tardarán unos 7-10 días en caer (si son reabsorbibles) y la cicatrización completa puede llevar varias semanas.
Es importante que sepas que la episiotomía rutinaria es una práctica que la OMS clasifica como 'claramente perjudicial o ineficaz que debiera ser eliminada'. Los desgarros naturales, cuando ocurren, suelen ser menos profundos y se recuperan mejor que los cortes quirúrgicos. La episiotomía solo debería realizarse en situaciones muy específicas donde esté médicamente justificada, nunca de forma rutinaria. Si te la realizaron sin tu consentimiento informado o sin explicarte por qué era necesaria, es válido que sientas enfado o frustración. Procesar estas emociones es parte de tu recuperación emocional.
Cuidados del periné:
- Lava la zona con agua tibia después de cada vez que vayas al baño. Sécala con suaves toques, sin frotar.
- Usa compresas transpirables y cámbialas a menudo.
- Puedes aplicar frío local (compresas de gel frías envueltas en un paño) para aliviar la hinchazón.
- Evita estar mucho rato sentada: túmbate o ponte de pie cuando puedas.
- Si tienes puntos, observa la zona: debe ir mejorando día a día. Si notas más dolor, enrojecimiento, hinchazón o supuración, consulta.
Recuperación tras cesárea
Si has tenido una cesárea, la recuperación es diferente porque has pasado por una cirugía abdominal mayor. La herida externa cicatriza en unas 2 semanas, pero la recuperación interna lleva más tiempo (6-8 semanas como mínimo, y a veces varios meses).
Es fundamental que comprendas que una cesárea, especialmente cuando fue inesperada o cuando no te sentiste respetada durante el proceso, puede tener un impacto emocional significativo. Puedes experimentar sentimientos de frustración, tristeza, sensación de fracaso o incluso síntomas de trauma. Estos sentimientos son válidos y comprensibles. Lo importante no es solo el tipo de parto que tuviste, sino cómo te sentiste durante el proceso: si te sentiste protagonista, respetada, informada y partícipe de las decisiones, la experiencia será más positiva independientemente de la vía de nacimiento.
Cuidados de la cicatriz de cesárea:
- Mantén la herida limpia y seca. Puedes ducharte normalmente, pero seca bien la zona después con toques suaves.
- Evita ropa que apriete o roce la cicatriz. La ropa interior alta o las fajas postparto específicas pueden ayudar.
- No levantes peso ni hagas esfuerzos bruscos durante las primeras 6 semanas. Esto incluye cargar bolsas de la compra o mover muebles.
- Observa la herida diariamente: si se enrojece, supura, duele mucho más de lo esperado o notas fiebre, consulta de inmediato.
- A partir de las 2-3 semanas, cuando la herida externa esté cerrada, puedes empezar a masajear suavemente la cicatriz. Tu fisioterapeuta especializada en suelo pélvico te enseñará cómo hacerlo correctamente. Esto ayuda a que la cicatriz sea más flexible y previene adherencias internas.
Si tu cesárea fue traumática o si sientes que necesitas procesar la experiencia, buscar apoyo emocional especializado puede ayudarte enormemente. Existen grupos de apoyo específicos para madres que han tenido cesáreas y profesionales especializados en salud mental perinatal que pueden acompañarte en este proceso.
Cambios en el peso y la figura
Es normal que no recuperes tu peso previo al embarazo de inmediato, y esto no debería preocuparte. Perderás líquidos y algo de peso en las primeras semanas, pero el resto irá bajando poco a poco. Tu tripa seguirá abultada durante un tiempo: el útero tarda semanas en contraerse completamente y la piel necesita meses para recuperar algo de tono.
No te presiones ni te compares con lo que ves en redes sociales. Tu cuerpo acaba de hacer algo extraordinario y necesita tiempo, respeto y cuidado. La lactancia puede ayudar a perder peso de forma natural (consume unas 500 calorías extra al día), pero no es una carrera. Prioriza comer bien, descansar y recuperarte, no adelgazar rápidamente.
Cambios hormonales y emocionales
La caída brusca de estrógenos y progesterona después del parto, combinada con el pico de prolactina si das el pecho, provoca una revolución hormonal en tu cuerpo. Esto puede manifestarse como el baby blues: tristeza, llanto fácil, irritabilidad, sensación de agobio, dudas sobre tu capacidad como madre. Afecta a un 60-80% de las madres y suele aparecer entre el tercer y el quinto día posparto, coincidiendo con la subida de leche. Es pasajero y se resuelve solo en 1-2 semanas.
Es importante que sepas que estos sentimientos no significan que no quieras a tu bebé o que seas mala madre. Son una respuesta normal de tu cuerpo a cambios hormonales masivos, al agotamiento físico y a la adaptación a una nueva realidad.
Si estos síntomas persisten más de dos semanas, se intensifican o te impiden cuidar de ti o de tu bebé, podría tratarse de una depresión posparto, que requiere atención profesional. Hablaremos de esto más adelante, pero es crucial que sepas que no estás sola y que tiene tratamiento.
Cuidados esenciales en el posparto
Cuidarte durante el posparto no es un lujo, es una necesidad absoluta. Aquí van las claves para que tu recuperación sea lo más llevadera posible:
Descanso (todo lo que puedas)
Ya sabemos que dormir con un recién nacido es complicado, pero intenta descansar siempre que tu bebé duerma. Olvídate de las tareas domésticas perfectas: la prioridad eres tú y tu peque.
Pide ayuda a tu pareja, familia o amigos para las tareas de casa, las comidas o cuidar del bebé mientras tú descansas. No es debilidad pedir ayuda: es inteligencia. Tu cuerpo necesita energía para recuperarse de un proceso físico intenso, y si das el pecho, también para producir leche.
Alimentación e hidratación
Tu cuerpo necesita energía para recuperarse y, si das el pecho, también para producir leche (unas 500 calorías adicionales al día). Come alimentos nutritivos, variados y suficientes. No es momento de hacer dietas restrictivas ni de intentar adelgazar rápidamente.
Prioriza:
- Proteínas (carne, pescado, huevos, legumbres) para la reparación de tejidos
- Frutas y verduras frescas para vitaminas y minerales
- Cereales integrales para energía sostenida
- Grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos, aguacate, pescado azul) para tu recuperación hormonal y, si das el pecho, para el desarrollo cerebral de tu bebé
- Hidratación constante (agua, infusiones, caldos)
Si das el pecho, necesitarás beber aún más líquido. Ten siempre una botella de agua a mano durante las tomas. La sed durante la lactancia es intensa y es la forma en que tu cuerpo te pide lo que necesita.
Higiene y cuidado de las heridas
Ya hemos hablado del periné y la cesárea, pero insistimos: mantén las zonas limpias y secas, usa ropa cómoda y transpirable, y no dudes en consultar si algo no va bien. La higiene básica con agua tibia es suficiente; no necesitas productos especiales ni antisépticos a menos que tu matrona te los indique específicamente.
Ejercicio suave y recuperación del suelo pélvico
Durante las primeras semanas, el ejercicio debe ser muy suave: paseos cortos, estiramientos suaves. Nada de abdominales tradicionales ni deportes de impacto hasta que tu matrona o fisioterapeuta especializada te den el visto bueno.
A partir de las 6 semanas (y antes si te lo indican), empieza a trabajar el suelo pélvico. Estos músculos han soportado el peso del embarazo y, si tuviste un parto vaginal, el esfuerzo del expulsivo. Necesitan rehabilitación para prevenir incontinencia, prolapsos o disfunciones sexuales. Incluso si tuviste cesárea, tu suelo pélvico necesita atención porque estuvo trabajando durante todo el embarazo.
Ejercicios de Kegel básicos:
- Contrae los músculos como si quisieras cortar el pis (sin apretar glúteos ni abdomen).
- Mantén 5 segundos, relaja 5 segundos.
- Repite 10 veces, 3 veces al día.
Pero lo ideal es que una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico te valore personalmente y te enseñe ejercicios adaptados a tu situación específica. Cada mujer necesita un trabajo diferente según cómo haya sido su embarazo, parto y posparto.
Contacto piel con piel continuo con tu bebé
El contacto piel con piel no termina en la sala de partos. Durante las primeras semanas y meses, tu bebé necesita estar en contacto contigo tanto como sea posible. Tu cuerpo regula su temperatura, tu olor y tu voz le proporcionan seguridad, y la cercanía facilita la lactancia y fortalece vuestro vínculo.
El hábitat natural de tu recién nacido es tu cuerpo. No tengas miedo de "malcriar" a tu bebé por cogerlo mucho: es imposible. Estás respondiendo a una necesidad biológica fundamental. El porteo ergonómico puede ayudarte a mantener este contacto mientras tú tienes las manos libres para otras cosas.
Relaciones sexuales: cuándo retomar
No hay una fecha fija, pero se suele recomendar esperar al menos 4-6 semanas, hasta que los loquios hayan cesado y las heridas hayan cicatrizado. Más allá de los plazos, lo importante es que tú te sientas preparada física y emocionalmente.
Es normal que las primeras veces notes sequedad vaginal (sobre todo si das el pecho, porque los niveles de estrógenos están bajos), molestias en la cicatriz o falta de deseo. Todo esto es completamente normal y no significa que haya nada mal en ti o en tu relación. Usa lubricante de base acuosa, ve despacio, comunícate con tu pareja sobre lo que sientes y lo que necesitas, y no te fuerces.
El deseo sexual puede tardar meses en volver, especialmente si estás dando el pecho, agotada por la falta de sueño o procesando emocionalmente tu parto. Date tiempo y sé compasiva contigo misma.
Anticoncepción en el posparto
Aunque no tengas la regla, puedes quedarte embarazada. La ovulación puede volver antes de la primera menstruación, incluso si estás dando el pecho (aunque la lactancia exclusiva y a demanda retrasa la ovulación, no es un método anticonceptivo fiable).
Si no quieres un nuevo embarazo inmediato, habla con tu matrona sobre métodos anticonceptivos. Si das el pecho, hay opciones compatibles con la lactancia: DIU (de cobre o hormonal), implante subdérmico, preservativo, minipíldora de solo progesterona. Los anticonceptivos combinados (con estrógenos) pueden reducir tu producción de leche, así que generalmente no se recomiendan durante la lactancia.
Cuándo retomar actividades cotidianas
Cada mujer se recupera a su ritmo, pero estas son orientaciones generales. Escucha a tu cuerpo: si algo te duele, te agota o simplemente no te sientes preparada, respeta esa señal. No hay prisa.
| Actividad | Parto vaginal sin complicaciones | Cesárea | |-----------|----------------------------------|---------| | Paseos cortos | Desde el primer día si te sientes bien | A partir de la semana 1-2 | | Conducir | A partir de las 2 semanas (si no tomas analgésicos fuertes) | A partir de las 4-6 semanas (cuando puedas hacer un frenazo de emergencia sin dolor) | | Cargar peso | Evitar esfuerzos las primeras 2 semanas. Después, aumentar gradualmente. | Evitar cargar más de 3-4 kg durante 6 semanas | | Ejercicio moderado | A partir de las 6 semanas (con valoración de fisioterapeuta) | A partir de las 8-12 semanas (con valoración de fisioterapeuta) | | Trabajo | Según baja maternal (16 semanas en España) | Igual | | Relaciones sexuales | Cuando te sientas preparada (mínimo 4 semanas) | Cuando te sientas preparada (mínimo 6 semanas) |
Estas son orientaciones generales. Tu recuperación puede ser más rápida o más lenta, y ambas cosas son normales. La prisa no ayuda: forzar tu cuerpo antes de tiempo puede provocar complicaciones que alarguen tu recuperación.
Señales de alarma: cuándo consultar
La mayoría de molestias del posparto son normales y forman parte de la recuperación, pero hay síntomas que requieren atención médica urgente. Consulta de inmediato si notas:
Señales de infección o complicaciones graves
- Fiebre de 38°C o más (puede indicar infección uterina, mastitis, infección de herida...)
- Sangrado muy abundante: empapas una compresa en menos de una hora, o expulsas coágulos grandes (del tamaño de una pelota de golf o más).
- Loquios con muy mal olor: puede ser señal de infección uterina (endometritis).
- Dolor intenso en el abdomen que no mejora con analgésicos o que va empeorando.
- Enrojecimiento, hinchazón, calor o supuración en la herida de cesárea o episiotomía.
- Dolor intenso en una pierna, hinchazón o enrojecimiento: puede ser un coágulo (trombosis venosa profunda), una complicación seria que requiere atención inmediata.
- Dolor de cabeza muy fuerte, visión borrosa, dolor en la boca del estómago: pueden ser signos de preeclampsia posparto, que puede aparecer incluso días o semanas después del parto.
Señales de depresión posparto
- Tristeza intensa que no mejora después de dos semanas o que empeora.
- Pensamientos de hacerte daño a ti misma o a tu bebé.
- Incapacidad para cuidar de tu bebé o de ti misma.
- Ansiedad extrema, ataques de pánico, pensamientos obsesivos.
- Sentimiento de no estar conectando con tu bebé, o de no quererlo.
- Sensación de estar atrapada, sin salida, o de que tu bebé estaría mejor sin ti.
La depresión posparto es una enfermedad, no un fallo tuyo ni una señal de debilidad. Se trata y se supera con ayuda profesional: psicólogo perinatal, psiquiatra, matrona. No esperes a que "se pase solo" ni te sientas culpable por pedir ayuda. Cuidar de tu salud mental es cuidar de tu bebé.
Señales relacionadas con la lactancia
- Pecho muy rojo, duro, caliente y doloroso, acompañado de fiebre: posible mastitis que requiere tratamiento.
- Grietas en el pezón que sangran, supuran o no mejoran con los días: puede haber un problema de agarre que necesita corregirse.
- Bulto duro en el pecho que no se reduce con las tomas: posible obstrucción de conducto que puede derivar en mastitis si no se resuelve.
Ante cualquier duda sobre la lactancia, consulta con tu matrona o con una asesora de lactancia. Es mejor preguntar de más que quedarte con la incertidumbre o dejar que un problema pequeño se convierta en uno mayor.
Checklist de recuperación posparto
Esta lista te ayudará a ir marcando tu progreso y a no olvidar aspectos importantes de tu recuperación. Úsala como orientación, no como presión. Cada mujer tiene su ritmo.
Primera semana
- [ ] Controlo los loquios (color, cantidad, olor) y sé qué es normal
- [ ] Puedo ir al baño sin dolor excesivo
- [ ] He conseguido descansar aunque sea en ratos cortos
- [ ] Como y bebo con regularidad
- [ ] He revisado mi herida (cesárea o episiotomía) y no hay signos de infección
- [ ] He recibido la visita de mi matrona en casa o he ido a la primera revisión
- [ ] Mantengo contacto piel con piel frecuente con mi bebé
- [ ] He hablado con alguien de confianza sobre cómo me siento
Semanas 2-4
- [ ] Los loquios van disminuyendo y cambiando de color según lo esperado
- [ ] Puedo caminar sin molestias importantes
- [ ] He empezado a salir a pasear con mi bebé
- [ ] He hablado con mi pareja sobre cómo me siento y cómo nos estamos adaptando
- [ ] He identificado si tengo síntomas de baby blues o algo más serio
- [ ] He contactado con grupos de apoyo o amigas que también son madres
- [ ] He aceptado ayuda cuando me la han ofrecido
Semanas 4-6
- [ ] Los loquios son escasos o han desaparecido
- [ ] La herida de cesárea o episiotomía está cicatrizada externamente
- [ ] He ido a la revisión posparto con mi matrona o ginecólogo
- [ ] He hablado de anticoncepción si es necesario
- [ ] He empezado a pensar en ejercicios de suelo pélvico o he pedido cita con fisioterapeuta
- [ ] Me siento más adaptada a la rutina con mi bebé (aunque siga siendo un caos)
- [ ] He procesado emocionalmente mi experiencia de parto, o he identificado si necesito ayuda para hacerlo
A partir de las 6 semanas
- [ ] He empezado ejercicios de suelo pélvico (o he pedido cita con fisioterapeuta especializada)
- [ ] He retomado actividades suaves que me gustan y me hacen sentir bien
- [ ] He hablado con mi pareja sobre la vuelta a las relaciones sexuales (si lo deseamos ambos)
- [ ] He valorado honestamente cómo me siento emocionalmente y he pedido ayuda si la necesito
- [ ] He organizado una red de apoyo para cuando vuelva al trabajo (si es el caso)
- [ ] Me permito tener días buenos y días malos sin juzgarme
Este checklist no es rígido ni obligatorio. Cada mujer tiene su ritmo y sus prioridades. Úsalo como orientación para no olvidar aspectos importantes, pero nunca como una lista de exigencias.
El posparto emocional: más allá de lo físico
Hemos hablado mucho del cuerpo, pero el posparto también es profundamente emocional. Es normal sentirte vulnerable, dudar de ti misma, llorar sin motivo aparente o sentir que no eres la madre que esperabas ser. Todo esto es parte del proceso de convertirte en madre, y no significa que estés haciendo algo mal.
El posparto es también un momento de duelo: duelo por tu vida anterior, por tu cuerpo de antes, por la libertad que tenías, por la pareja que eras antes de ser madre. Puedes amar profundamente a tu bebé y al mismo tiempo echar de menos tu vida anterior. Estos sentimientos no son contradictorios: son humanos.
Algunas claves para cuidar tu salud emocional:
- Pide ayuda sin culpa. No tienes que hacerlo todo sola. Delega, acepta que otros cuiden de ti. Necesitas que te cuiden para poder cuidar.
- Habla de cómo te sientes. Con tu pareja, tu madre, una amiga, tu matrona. Verbalizar lo que sientes ayuda a procesarlo y a darte cuenta de que no estás sola.
- No te compares. Cada posparto es único. Lo que ves en redes sociales no es la realidad completa: nadie publica las fotos del agotamiento, las dudas o el llanto.
- Date tiempo y permiso para no estar bien. No tienes que estar perfecta, ni tu casa, ni tu bebé, ni tu estado de ánimo. Todo irá encajando poco a poco.
- Busca tu tribu. Grupos de madres, presenciales u online, donde compartir dudas, miedos y también risas. Sentirte acompañada por otras mujeres que están pasando por lo mismo es sanador.
- Procesa tu experiencia de parto. Si tu parto fue difícil, traumático o no fue como esperabas, es importante que puedas hablar de ello. No minimices tus sentimientos. Buscar apoyo especializado puede ayudarte a sanar.
Si sientes que no puedes más, que la tristeza te supera, que no conectas con tu bebé o que tienes pensamientos que te asustan, busca ayuda profesional de inmediato. La depresión posparto no es culpa tuya, no es debilidad, y tiene tratamiento efectivo. Cuidar de tu salud mental es cuidar de tu bebé y de ti misma.
Nara te acompaña en tu posparto
Sabemos que el posparto puede ser abrumador. Hay mil dudas, tu cuerpo cambia cada día, las emociones están a flor de piel y a veces no sabes si
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