Sueño del bebé

    Ventanas de Sueño por Edad: Tabla Completa 0-12 Meses

    21 min de lectura

    Si sientes que el sueño de tu bebé es un misterio imposible de descifrar, déjame decirte algo: no estás sola. Muchas madres se preguntan por qué su peque llora al acostarlo, se despierta a los 20 minutos o parece cansado pero no consigue dormir. La respuesta, en muchos casos, está en algo que se llama ventanas de sueño.

    Las ventanas de sueño son esos periodos de tiempo que tu bebé puede estar despierto sin sobrepasarse. Ni muy poco (porque entonces no tendrá sueño), ni demasiado (porque entonces estará sobreestimulado y le costará más conciliar). Encontrar ese punto dulce es como dar con la tecla que os ayuda a descansar mejor.

    En esta guía te explico qué son exactamente las ventanas de sueño, por qué son tan importantes, y te ofrezco una tabla completa mes a mes desde el nacimiento hasta los 12 meses. También veremos cómo identificar las señales de sueño de tu bebé y cómo ajustar estos tiempos según sus necesidades individuales. Porque cada bebé es único, y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. Respetar los ritmos naturales de tu bebé es fundamental para su desarrollo y para vuestro vínculo.

    Primeras usuarias

    ¿Llevas noches sin dormir bien?

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    Qué son las ventanas de sueño y por qué importan

    Las ventanas de sueño (también llamadas tiempos de vigilia) son los intervalos de tiempo que tu bebé puede permanecer despierto entre una siesta y otra, o entre la última siesta y la hora de dormir por la noche. Este concepto se basa en los ritmos circadianos y en la homeostasis del sueño: tu bebé acumula presión de sueño mientras está despierto, y cuando esa presión alcanza el nivel óptimo, es el momento ideal para acostarlo.

    Si lo acuestas antes de tiempo, no tendrá suficiente presión de sueño y le costará dormirse. Si esperas demasiado, esa presión se convierte en sobreestimulación: su cuerpo libera cortisol (la hormona del estrés) y entrará en un estado de alerta que hará que el sueño sea más difícil y fragmentado.

    Por eso respetar las ventanas de sueño puede marcar la diferencia entre una siesta reparadora y un bebé que llora desconsolado durante 40 minutos. No se trata de imponer horarios rígidos que respondan a expectativas adultas, sino de sintonizar con las necesidades reales de tu bebé y acompañar sus ritmos naturales.

    La ciencia detrás de las ventanas de sueño

    Los bebés tienen ciclos de sueño más cortos que los adultos: unos 45-60 minutos durante el día en los primeros meses. Su sistema nervioso aún está madurando, y su capacidad para mantenerse despiertos sin agotarse es limitada.

    Los recién nacidos pueden estar despiertos entre 45 minutos y 1 hora antes de necesitar dormir de nuevo. A medida que crecen, su sistema nervioso madura y pueden tolerar periodos más largos de vigilia. Pero esto no es lineal: cada mes trae cambios, y lo que funcionaba la semana pasada puede dejar de funcionar hoy. Esta variabilidad es completamente normal y forma parte del desarrollo natural de tu bebé.

    Tabla de ventanas de sueño por edad (0-12 meses)

    Esta tabla te ofrece los rangos orientativos de las ventanas de sueño según la edad de tu bebé. Recuerda que son promedios: algunos bebés estarán en el límite inferior, otros en el superior, y muchos irán moviéndose dentro del rango según el día, su estado de ánimo, o si están pasando por un hito de desarrollo.

    | Edad | Ventana de sueño (tiempo despierto) | Número de siestas al día | Horas de sueño total (24h) | |------|-------------------------------------|--------------------------|----------------------------| | 0-4 semanas | 45 min - 1 hora | 4-6 siestas | 16-18 horas | | 1-2 meses | 1 - 1,5 horas | 4-5 siestas | 15-17 horas | | 3 meses | 1,5 - 2 horas | 4 siestas | 14-16 horas | | 4 meses | 1,5 - 2,5 horas | 3-4 siestas | 13-15 horas | | 5 meses | 2 - 3 horas | 3 siestas | 13-15 horas | | 6 meses | 2 - 3 horas | 3 siestas | 13-14 horas | | 7 meses | 2,5 - 3,5 horas | 2-3 siestas | 12-14 horas | | 8 meses | 2,5 - 3,5 horas | 2 siestas | 12-14 horas | | 9 meses | 3 - 4 horas | 2 siestas | 12-14 horas | | 10 meses | 3 - 4 horas | 2 siestas | 12-14 horas | | 11 meses | 3 - 4,5 horas | 2 siestas | 12-14 horas | | 12 meses | 3,5 - 5 horas | 1-2 siestas | 11-14 horas |

    Cómo interpretar esta tabla

    Los tiempos que ves son desde que tu bebé se despierta hasta que vuelves a acostarlo. Por ejemplo, si tu bebé de 3 meses se despierta de una siesta a las 10:00, su siguiente ventana de sueño será entre las 11:30 y las 12:00.

    Fíjate también en que las ventanas de sueño no son iguales durante todo el día. La primera ventana de la mañana (desde que se despierta hasta la primera siesta) suele ser la más corta. La última ventana antes de dormir por la noche suele ser la más larga.

    Es importante que entiendas que estos rangos son orientativos, no reglas rígidas. Tu bebé sabe lo que necesita, y tu trabajo es aprender a leer sus señales. Confía en tu capacidad de interpretar a tu peque: tú eres quien mejor lo conoce.

    Ventanas de sueño detalladas por etapas

    Vamos a profundizar en cada etapa para que entiendas mejor qué esperar y cómo aplicar estos tiempos en tu día a día, siempre respetando las necesidades individuales de tu bebé.

    Recién nacido (0-4 semanas)

    Tu bebé acaba de llegar al mundo y su ritmo circadiano aún no está establecido. No distingue entre día y noche, y sus ventanas de sueño son cortísimas: entre 45 minutos y 1 hora.

    En esta etapa, tu peque se despertará principalmente para comer, y volverá a dormirse poco después. Puede parecer que pasa el día entero durmiendo (y así es), pero esas micro-ventanas de vigilia son cruciales. Si notas que lleva despierto más de una hora, es probable que esté sobreestimulado.

    Durante estas primeras semanas, el contacto físico continuo es fundamental. Tu bebé necesita tu presencia, tu calor y tu respuesta sensible. No puedes malacostumbrarlo cogiéndolo en brazos: estás construyendo su seguridad y su capacidad de confiar en que sus necesidades serán atendidas.

    Señales de sueño en recién nacidos:

    • Bostezos
    • Mirada perdida o fija
    • Movimientos más lentos
    • Puños cerrados
    • Quejidos o pequeños llantos

    No esperes a que llore para acostarlo: el llanto ya es una señal tardía de cansancio. Responder antes de que llegue al llanto le ayuda a regular su sistema nervioso y a sentirse seguro.

    1-2 meses

    Las ventanas se alargan ligeramente: 1 a 1,5 horas. Tu bebé empieza a tener periodos de alerta más definidos, y es posible que notes que algunos ratos está más despierto y receptivo.

    En esta etapa, muchas madres empiezan a identificar patrones: tal vez tu bebé hace una siesta larga por la mañana y varias más cortas por la tarde. Es normal. También es normal que algunas siestas duren 20 minutos y otras 2 horas. La regularidad llegará más adelante, cuando su sistema nervioso madure.

    Recuerda que tu bebé aún necesita mucho contacto. Si das el pecho, es probable que las tomas y el sueño estén muy entrelazados, y eso es perfectamente natural. La lactancia a demanda responde tanto a sus necesidades de alimentación como de contacto y regulación emocional.

    3 meses

    Aquí llega un cambio importante: las ventanas de sueño se amplían a 1,5 - 2 horas. Muchos bebés empiezan a consolidar sus siestas y a reducir el número total (de 5-6 a unas 4 al día).

    También es la edad de la temida regresión de los 4 meses (que a veces empieza a los 3). Su sueño se vuelve más parecido al de un adulto, con ciclos más definidos, y esto puede hacer que se despierten más entre ciclos. Si notas que tu bebé que dormía bien de repente se despierta cada 45 minutos, no es que hayas hecho algo mal: es desarrollo neurológico normal.

    Durante estos cambios, tu bebé necesita más que nunca tu presencia y tu respuesta empática. No se trata de "enseñarle a dormir" sino de acompañarlo mientras su cerebro madura y se reorganiza.

    4-5 meses

    Las ventanas se estabilizan entre 1,5 - 3 horas. A esta edad, muchos bebés hacen 3-4 siestas al día, y la última suele ser un "catnap" (siesta corta de 30-45 minutos) al final de la tarde.

    Es un buen momento para empezar a observar patrones y establecer cierta rutina. No hablamos de horarios rígidos que respondan a expectativas adultas, sino de secuencias predecibles que le den seguridad a tu bebé: comer, jugar, dormir. Las rutinas predecibles ayudan a tu peque a anticipar lo que viene, lo que reduce su ansiedad y facilita las transiciones.

    Si estás dando el pecho, es normal que tu bebé aún necesite mamar para dormirse. Esto no es un "mal hábito": es una necesidad legítima de contacto y regulación. Si en algún momento quieres cambiar esta dinámica, podrás hacerlo gradualmente, pero no hay prisa.

    6-7 meses

    Tu bebé ya puede estar despierto entre 2 y 3,5 horas. Muchos pasan de 3 a 2 siestas al día en esta etapa, lo que significa que las ventanas de sueño se alargan considerablemente.

    La transición de 3 a 2 siestas puede ser caótica durante unas semanas. Algunos días necesitará 3 siestas, otros solo 2. Observa sus señales: si con 2 siestas llega muy cansado a la noche, tal vez necesite una tercera siesta corta durante unos días más. Esta flexibilidad es parte de respetar sus ritmos naturales.

    A esta edad, tu bebé también puede estar experimentando ansiedad por separación. Es completamente normal que necesite más contacto, que rechace que lo dejes en la cuna, o que se despierte más por la noche buscándote. No es un retroceso: es un hito de desarrollo que muestra que comprende que sois personas separadas y que te necesita cerca para sentirse seguro.

    8-10 meses

    Las ventanas de sueño se sitúan en 2,5 - 4 horas. La mayoría de los bebés hacen 2 siestas sólidas: una por la mañana y otra por la tarde.

    En esta etapa también es común la regresión de los 8-10 meses, relacionada con hitos motores (gateo, ponerse de pie) y ansiedad por separación. Tu bebé puede despertarse más por la noche o resistirse a las siestas. No es un retroceso: es su cerebro procesando todo lo que está aprendiendo. Su mundo se está expandiendo enormemente, y necesita tu presencia para sentirse seguro mientras explora.

    Si tu bebé se despierta llorando por la noche, responde. No estás creando dependencia: estás validando sus emociones y enseñándole que puede confiar en que estarás ahí cuando te necesite. Esta seguridad es la base para una independencia saludable en el futuro.

    11-12 meses

    Las ventanas pueden llegar a 3,5 - 5 horas. Algunos bebés ya están listos para pasar a una sola siesta al día, aunque la mayoría lo hará entre los 15 y 18 meses.

    Si tu bebé de 12 meses aún hace 2 siestas, perfecto. Si ya solo hace una, también está bien. Lo importante es que el total de horas de sueño en 24 horas esté dentro del rango (11-14 horas) y que tu bebé esté contento y activo durante sus periodos de vigilia.

    A esta edad, tu peque puede estar muy activo explorando, practicando nuevas habilidades motoras, o incluso diciendo sus primeras palabras. Todo este desarrollo puede afectar su sueño. Mantén la calma: las alteraciones del sueño relacionadas con hitos de desarrollo son temporales.

    Cómo identificar las señales de sueño de tu bebé

    Las ventanas de sueño son una guía, pero las señales de tu bebé son la brújula. Cada bebé tiene su propio lenguaje corporal para decir "estoy cansado", y aprender a leerlo es clave para responder sensiblemente a sus necesidades.

    Confía en tu capacidad de interpretar a tu bebé. Nadie lo conoce mejor que tú. Con el tiempo, desarrollarás una intuición muy afinada sobre cuándo necesita dormir, y esa conexión es mucho más valiosa que cualquier tabla o método.

    Señales tempranas de sueño (el momento ideal)

    • Bostezos: el clásico. Si ves uno o dos bostezos, es hora de empezar la rutina de sueño.
    • Frotarse los ojos o las orejas: muchos bebés hacen esto cuando están cansados.
    • Mirada perdida o desconexión: tu bebé deja de interactuar contigo o con los juguetes.
    • Movimientos más lentos o torpes: su coordinación disminuye.
    • Buscar el pecho o el chupete: aunque no tenga hambre, es un gesto de consuelo y cansancio.

    Si actúas en esta fase, acostar a tu bebé será mucho más fácil. Estás respondiendo a sus necesidades antes de que se sienta desbordado, lo que le ayuda a aprender que puede confiar en ti para regular su estado.

    Señales tardías de sueño (ya estamos en zona de sobreestimulación)

    • Llanto intenso o irritabilidad: si llega aquí, ya ha pasado su ventana óptima.
    • Hiperactividad o risas descontroladas: algunos bebés se "revolucionan" cuando están muy cansados.
    • Arquear la espalda o rechazar el contacto: está incómodo y no sabe cómo calmarse.
    • Frotarse los ojos con fuerza o tirarse del pelo: señales de frustración.

    Si tu bebé muestra estas señales, tranquila: no es el fin del mundo. Pero sí significa que tendrás que ayudarle más a calmarse antes de dormir. Ofrécele contacto físico, tu presencia tranquila, y el tiempo que necesite para regularse. No puedes forzar el sueño, pero puedes crear las condiciones para que llegue.

    Cómo ajustar las ventanas de sueño según tu bebé

    Los rangos de la tabla son orientativos, pero tu bebé puede estar en el límite inferior, superior, o incluso fuera de ellos. Aquí te dejo algunas claves para ajustar, siempre desde la observación y el respeto a sus señales:

    Si tu bebé se resiste a dormir o tarda mucho en conciliar

    Es posible que lo estés acostando demasiado pronto. Prueba a alargar la ventana de sueño en incrementos de 10-15 minutos y observa si mejora. Pero también considera que puede necesitar más ayuda para calmarse: más contacto, más presencia, una rutina más lenta.

    Si tu bebé se despierta llorando o muy irritable de las siestas

    Puede que esté sobreestimulado y hayas pasado su ventana óptima. Prueba a acortarla un poco. También puede ser que haya tenido un sueño muy ligero y se haya despertado entre ciclos necesitando tu ayuda para volver a dormirse. Responde a su llamada: no estás creando malos hábitos, estás validando sus necesidades.

    Si las siestas son muy cortas (menos de 30 minutos)

    Puede ser por ventanas demasiado cortas (no tenía suficiente presión de sueño) o demasiado largas (estaba muy cansado y el cortisol le despertó). Experimenta ajustando en ambas direcciones. También considera factores ambientales: ruido, luz, temperatura, o simplemente que tu bebé necesita más contacto durante el sueño.

    Si tu bebé duerme bien de día pero fatal de noche

    Revisa el total de horas de sueño diurno. A veces, demasiadas siestas o siestas muy largas restan sueño nocturno. A partir de los 6 meses, la mayoría de los bebés necesitan que el sueño nocturno sea la "porción grande" del día.

    Pero también considera otros factores: ¿está pasando por un hito de desarrollo? ¿Tiene ansiedad por separación? ¿Necesita más contacto contigo durante la noche? El sueño nocturno fragmentado es muy común en bebés y no siempre tiene que ver con las ventanas de sueño diurnas.

    Factores que influyen en las ventanas de sueño

    Las ventanas de sueño no son inamovibles. Hay días en que tu bebé necesitará dormir antes, y otros en que aguantará más. Algunos factores que influyen:

    • Calidad del sueño nocturno: si ha dormido mal por la noche, sus ventanas de sueño del día siguiente serán más cortas.
    • Actividad física: un bebé que ha gateado toda la mañana se cansará antes que uno que ha estado tranquilo en brazos.
    • Estimulación ambiental: una visita de familiares, ruido, luces... todo eso agota más rápido.
    • Salud: si está incubando un resfriado, con gases, o con molestias dentales, su tolerancia al cansancio será menor.
    • Hitos de desarrollo: cuando tu bebé está aprendiendo a gatear, ponerse de pie, o decir sus primeras palabras, su cerebro está en ebullición y puede necesitar más sueño (o, paradójicamente, resistirse a él porque quiere seguir practicando).
    • Necesidades emocionales: un día en que ha necesitado más contacto, ha experimentado ansiedad por separación, o simplemente ha estado más sensible, puede alterar completamente sus patrones de sueño.

    Respetar estos factores y ser flexible es parte de criar respetando los ritmos naturales de tu bebé. No se trata de imponer una estructura rígida, sino de bailar con las necesidades cambiantes de tu peque.

    Errores comunes al aplicar las ventanas de sueño

    1. Ser demasiado rígida con los horarios

    Las ventanas de sueño no son horarios fijos. No se trata de acostar a tu bebé a las 10:00 y a las 14:00 porque "toca". Se trata de observar cuánto tiempo lleva despierto y cómo está. Los horarios rígidos responden a expectativas adultas, no a las necesidades reales de tu bebé.

    2. Ignorar las señales de tu bebé

    Si tu bebé muestra señales de sueño a los 1 hora y 20 minutos, pero "la tabla dice que aguanta hasta 1 hora y media", hazle caso a él, no a la tabla. Tu bebé es el experto en sus propias necesidades. Tu trabajo es aprender a leerlo y responder sensiblemente.

    3. No ajustar según el día

    Un día de playa, una tarde en el parque, o una mañana de vacunas pueden alterar completamente las ventanas. Sé flexible. La crianza no es una ciencia exacta: es una relación viva que requiere adaptación constante.

    4. Confundir sobreestimulación con falta de sueño

    A veces un bebé que "no tiene sueño" en realidad está tan cansado que no puede calmarse. Si lleva despierto más de su ventana habitual y está irritable, prueba a acostarlo aunque parezca que no quiere. Ofrécele tu presencia, tu contacto, y el tiempo que necesite.

    5. Intentar "enseñarle" a dormir ignorando sus señales

    Los métodos que proponen dejar llorar al bebé para que "aprenda a dormir solo" van en contra de sus necesidades biológicas y emocionales. Tu bebé no necesita aprender a dormir: necesita tu ayuda para regularse hasta que su sistema nervioso madure lo suficiente para hacerlo solo. Responder a su llanto no lo malcría: construye su seguridad.

    Herramientas prácticas: cómo llevar un registro

    Si te sientes perdida, llevar un registro durante una semana puede ayudarte a identificar patrones. Anota:

    • Hora a la que se despierta de cada siesta y por la mañana
    • Hora a la que lo acuestas
    • Duración de cada siesta
    • Señales de sueño que observas
    • Cómo ha ido el momento de dormir (fácil, difícil, con llanto...)
    • Factores externos (visitas, salidas, vacunas, dientes...)

    Después de unos días, verás patrones: tal vez tu bebé siempre necesita 2 horas exactas por la mañana, pero por la tarde solo aguanta 1 hora y 45 minutos. O quizá descubres que los días que sale de casa necesita siestas más cortas pero más frecuentes.

    También existen apps de seguimiento del sueño, aunque muchas madres prefieren un simple cuaderno o las notas del móvil. Lo importante no es la herramienta, sino la observación consciente de tu bebé.

    Ventanas de sueño y lactancia: cómo encajan

    Si das el pecho, es normal que las tomas y las ventanas de sueño se solapen. Muchos bebés se duermen mamando, y eso está perfectamente bien. La lactancia no es solo alimento: es contacto, regulación emocional, consuelo y seguridad.

    No necesitas desvincular el pecho del sueño si no quieres. Esta asociación es natural y responde a las necesidades de tu bebé. Si en algún momento decides que quieres cambiar esta dinámica, puedes hacerlo gradualmente, pero no porque sea "malo" o esté "malacostumbrando" a tu bebé, sino simplemente porque ya no funciona para ti.

    Si decides hacer cambios, puedes probar a adelantar la toma dentro de la rutina de sueño: en lugar de pecho → dormir, haz pecho → cambio de pañal → canción → dormir. Así el pecho ya no es el último eslabón. Pero hazlo a tu ritmo, sin presiones externas.

    No hay prisa. Cada familia encuentra su equilibrio, y si lo que hacéis ahora os funciona, no tienes que cambiarlo porque alguien te diga que "debería" ser de otra manera.

    La transición entre número de siestas

    Cuando tu bebé pasa de 4 a 3 siestas, de 3 a 2, o de 2 a 1, las ventanas de sueño cambian drásticamente. Estas transiciones suelen ser caóticas durante 1-3 semanas, y eso es completamente normal.

    Señales de que está listo para reducir una siesta:

    • Rechaza sistemáticamente una de las siestas (suele ser la última del día)
    • Las siestas se acortan mucho
    • Tarda mucho en dormirse en alguna siesta
    • Duerme mal por la noche (se desvela o se despierta muy temprano)

    Durante la transición, algunos días necesitará la siesta "extra" y otros no. Es normal. Sé paciente y ajusta sobre la marcha. Tu bebé no está siendo difícil: su sistema nervioso está reorganizándose.

    Mantén la calma y ofrece mucha presencia y contacto durante estas transiciones. Los cambios en el sueño pueden hacer que tu bebé esté más irritable o demandante, y necesita tu regulación externa hasta que se adapte al nuevo ritmo.

    Cuándo consultar con un profesional

    Las ventanas de sueño son una herramienta muy útil, pero hay situaciones en las que conviene consultar con tu matrona, pediatra, o un profesional del sueño infantil actualizado en crianza respetuosa:

    • Tu bebé nunca duerme siestas de más de 20-30 minutos, pese a respetar las ventanas y responder a sus señales.
    • Muestra signos de apnea del sueño: ronquidos fuertes, pausas en la respiración, despertares bruscos con ahogo.
    • Está extremadamente irritable durante el día, no gana peso adecuadamente, o parece que nunca descansa.
    • Tú estás agotada hasta el límite y sientes que no puedes más. El sueño es importante para tu bebé, pero también para ti. Pedir ayuda no es fracasar: es cuidar de ti misma para poder cuidar mejor de tu peque.
    • Sientes que la presión del entorno sobre cómo "debería" dormir tu bebé está afectando tu salud mental o tu confianza como madre.

    Busca profesionales que respeten la crianza basada en las necesidades del bebé, que no propongan métodos conductistas o de extinción del llanto, y que validen tus decisiones y tu conocimiento de tu propio hijo.

    Recuerda que esta guía es orientativa y no sustituye la consulta con tu pediatra o matrona si sientes que necesitas apoyo personalizado.

    Conclusión: encontrar el ritmo de tu bebé

    Las ventanas de sueño son como un mapa, pero tú eres quien conoce el terreno. Los números de la tabla te dan un punto de partida, pero las señales de tu bebé son las que marcan el camino real.

    No existe la madre perfecta que siempre acierta con la ventana exacta. Habrá días en que tu bebé dormirá tranquilamente, y otros en que parecerá que nada funciona. Es normal. El sueño infantil es dinámico, cambia con cada hito, cada diente, cada pequeño resfriado. Esta variabilidad no es un problema a solucionar: es parte del desarrollo natural de tu bebé.

    Lo importante es que observes, ajustes y confíes en tu instinto. Si notas que tu bebé está cansado, acuéstalo, aunque "no toque según la tabla". Si ves que está contento y activo, dale 10 minutos más. Tú eres la experta en tu bebé. Nadie lo conoce mejor que tú.

    Recuerda que respetar los ritmos naturales de tu bebé no significa que tú no importes. Se trata de encontrar una sincronía entre sus necesidades y las tuyas, de aprender a leer sus señales y de confiar en que, con tiempo y paciencia, los ritmos familiares se irán ajustando de forma natural. Este proceso requiere apoyo: necesitas descansar, alimentarte bien y contar con ayuda para las tareas que no sean cuidar directamente a tu bebé.

    Si la presión del entorno te hace dudar de tus decisiones, busca tu tribu. Rodéate de otras madres que críen de forma similar, de profesionales actualizados que validen tus decisiones, y de grupos de apoyo donde puedas compartir experiencias sin juicio. El apoyo mutuo es fundamental para sostener la crianza respetuosa en una cultura que a menudo va en contra de ella.

    Y si quieres un poco de ayuda para calcular las ventanas de sueño exactas según la edad de tu peque, y que te avise cuándo es el momento óptimo para acostarlo, Nara puede acompañarte en tiempo real. Porque a veces, tener a alguien que te recuerde "eh, que ya lleva 2 horas despierto" marca la diferencia entre una siesta tranquila y una tarde complicada 💜

    ¿Quieres encontrar una solucion para las noches?

    Cuéntale a Nara la edad de tu peque y lo que está pasando. Información adaptada a vuestra situación.